
¿Cuál podría ser el colmo de la desgracia absoluta? Salir a jugar el Golf du Palais Royal y que la bola se te quede en una chuleta…
Aunque algo burdo (y puede que repetitivo), este es un modo gráfico de resumir lo que uno se encuentra esta semana del calendario del circuito europeo, la del Trofeo Hassan II, en tierras de Agadir y dentro del mismísimo recinto del Palacio Real, que es donde se encuentra el recorrido que juegan los profesionales. Ellos. Porque ellas, las chicas del Ladies European Tour están a dos o tres kilómetros jugando la Lalla Meryem Cup en el Golf l’Ocean, un buen campo que desde luego ni siquiera roza la excelencia del primero.
Tengolf está en Marruecos y puede dar fe de esta excelencia, que se refleja en unos greenes que hoy aún están un poco lentos, pero que son una maravilla. En unas calles, como se ha dicho, inmaculadas.
No sería sin embargo el colmo de la desgracia que algún jugador español no se ponga a tiro de victoria el domingo en Agadir. No vayamos a exagerar. No lo sería, pero quizá va siendo hora de que ocurra… Hay argumentos que así lo corroboran, al margen de la pura estadística: el ascenso de juego y confianza de Pablo Larrazábal, mostrado por ejemplo hace unos en días en Malasia. O el buen golf que ha desplegado Álvaro Quirós en su retorno, a pesar de que los resultados no han sido brillantes (demasiado pobre con el putt, según nos ha comentado el propio jugador) y de que no conoce este campo. O el diseño de un recorrido que puede venir bien a jugadores como Alejandro Cañizares, por ejemplo. Un recorrido que por cierto es una joya de Robert Trent Jones Sr., aunque todo resulta más sencillo cuando realmente se tienen todos los medios para hacer una maravilla. Y el señor Trent Jones los tenía.
El colmo de la desgracía sí fue lo que le ocurrió a Álvaro Velasco el año pasado. Ha recibido una invitación y está en Marruecos esta semana. Sería un gran momento y una gran manera de resarcirse de aquello. A saber: el barcelonés jugó el año pasado el Challenge Tour, y su juego no terminaba de cuadrar hasta que llegó el mes de agosto… En ese momento, por fin, comenzó a ver la luz, hasta el punto de obtener un segundo puesto en Noruega jugando un desempate con el estratosférico Broberg. Era su momento. Pero el jugador propone y el golf dispone… A falta de unos pocos hoyos en la segunda ronda del Rolex Trophy, justo cuando se ventilan los platos fuertes del calendario del Challenge, Álvaro se fue al rough de salida en un par 5 del Golf Club Geneve, donde se disputa. Nada del otro mundo. Es más, la bola estaba bien colocada. Metió una madera 3 para llevarla de dos a green y el contacto fue bueno. Sin embargo, sintió un dolor tremendo en la muñeca izquierda. Nunca nadie sabrá por qué… Quizá forzó en exceso el movimiento. Él no lo sabe. Pero terminó la ronda como buenamente pudo y al día siguiente ya fue incapaz de salir a jugar.
El médico recomendó reposo y así se hizo. Después de dos semanas Velasco viajó a Kazakhstan sin haber dado una bola e infiltrado en la zona dañada. Había que arriesgar en el torneo que más dinero reparte del año… Pero una vez allí, ni siquiera pudo dar cinco palazos bien dados. Vuelta a casa…
Velasco tiene ya olvidada la lesión. Ayer, precisamente, se cruzaba con Álvaro Quirós, que también ha estado postrado por culpa de una dolencia distinta, aunque exactamente en la misma articulación. Y de eso hablaron un par de minutos. De muñecas.


