Por Raúl Quirós, profesional con experiencia en el Challenge Tour, el Peugeot Tour y algunos torneos del Circuito Europeo
Una de las mayores dificultades que encuentra un jugador amateur cuando se inicia en el golf es apuntar bien.
Cuando uno se equivoca en la dirección de una bola causa una gran frustración. En ocasiones, damos un golpe perfecto, vemos que el vuelo de la bola es el idóneo, pero fallamos porque estábamos apuntando mal. A veces, incluso, acabamos fuera de límites después de haber empalado muy bien a la bola. Esto es desalentador y tenemos que encontrar nuestros propios mecanismos para evitar que esto pase.
Yo os voy a contar hoy un par de trucos que utilizamos los profesionales y que os pueden servir para evitar estas ‘pifias’:
1.- Veréis que la mayoría de los profesionales colocan el palo primero y después acomodan el cuerpo. Este es uno de los métodos más fiables. Primero se apunta con la cara del palo al objetivo, se coloca detrás de la bola y una vez con el palo puesto acomodamos nuestro cuerpo al palo. Tenemos que evitar siempre colocar primero el cuerpo y después el palo. Esto puede provocar una falsa sensación de que estamos apuntando bien y el error puede ser mayúsculo.
2.- El segundo método también es muy utilizado en los circuitos profesionales. Concretamente, lo podéis ver en la foto de Immelman que acompaña al texto. El jugador se coloca detrás de la bola, levanta el palo y crea una línea imaginaria entre la bola y el objetivo. Esa línea es la dirección que el jugador desea que siga el golpe. Después toma una referencia cercana a la bola, a uno o dos metros, dentro de esa misma línea imaginaria, se coloca encima y apunta en dirección a esa referencia. Si lo hacemos así es muy difícil fallar.
Espero que este par de consejos os sirvan las próximas veces que salgáis a jugar. Lo que está claro es que no debéis dar nunca un golpe sin tener antes la seguridad de que estáis apuntando de forma correcta.


