
Editorial Ten-Golf
El equipo europeo de la Ryder Cup ya tiene avión para viajar a Gales. Esta mañana se ha presentado el acuerdo con la aerolínea Emirates para que sea la encargada de desplazar a los chicos de Monty al gran duelo frente a Estados Unidos. Durante el acto, Colin Montgomerie ha hablado de la Ryder… y de Tiger…
Su reflexión es irrebatible: "creo que la Ryder Cup estará disminuida si Tiger no juega. En cualquier torneo en el que participa lo hace mejor y más importante, y espero que pueda jugar". El impacto comercial del Número 1 del mundo no tiene parangón.
Pero la pregunta que hoy nos hacemos es: ¿Y el impacto deportivo?
Nadie en el equipo americano será capaz de reconocer públicamente que la presencia de Tiger Woods es perjudicial. Se arriesgaría a que lo tomaran por loco. Sin embargo, no parece tan descabellado pensarlo. Seguro que más de uno en privado lo admite, aunque sea entre dientes.
Los números están ahí y son tan irrefutables como la frase de Monty. Tiger ha disputado cinco ediciones de la Ryder y sólo ha ganado una, la de Brookline. Perdió la primera que jugó en 1997 (Valderrama), 2002 (The Belfry), 2004 (Oakland Hills) y 2006 (K Club). En 2008 volvió a ganar Estados Unidos, pero sin Tiger, convalenciente tras una operación de rodilla.
Es más, muchos analistas coincidieron en señalar que Estados Unidos funcionó al fin como una piña por la ausencia de Woods.
Está claro que Monty lleva toda la razón al asegurar que la Ryder se vería disminuida sin Tiger, pero ¿no estará expresando también un deseo deportivo?


