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El swing rockero de Ben Hogan

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DE NY a Johannesburgo… (os mando este pequeño artículo que escribí al llegar a Sudáfrica…próximamente, otro contando las batallitas por el hemisferio sur. Lo del remolino del retrete es una locura)…

¡Hola a todos!… espero que andéis bien. Os escribo de camino al parque Kruger después de nuestro periplo americano. Me queda la mitad del vuelo (7 horitas) y la colección de películas decentes de la South African Airways que no he visto escasea. Acabo de terminar de ver “Come, Reza, Ama”… supongo que no llegará a ser un clásico, pero a sabiendas de dónde me metía, me ha hecho gracia. Pastelillo romántico y buenos recuerdos de por ahora mi lugar de vacaciones favorito, Bali.

Después de hacer el ganso los tres primeros días de la final de la escuela americana, James y yo decidimos unánimemente retirarnos con la idea de volar a Sudáfrica con tiempo suficiente para practicar el campo. Horas más tarde, y tras ver las módicas tarifas de cambio de nuestros billetes, decidimos quedarnos en Orlando hasta el lunes como teníamos previsto y dejar quietecitos los billetes.

María, Azahara, Tania y Beatriz estaban jugando a apenas 15 minutos de la casa de mi caddie en Orlando. No llegue a verlas en persona porque soy socialmente un atraso, aunque hablé con María por teléfono. Me alegra verlas patear culos en América. No hay nada más americano que esa expresión, por cierto.

El golf en América es una pasada. Como dice mi colega Iván, “esto es Hollywood”. A pesar de mi lamentable intento en la final, producto quizás en parte del cansancio y en otra gran parte de mi inmolación con un +6 del primer día, me llevo un buen recuerdo de este mes en Norte América. Me quedo con los atracones de Golf Channel y las macro tiendas de golf cada tres “exits”; con las vueltas de prácticas en Colonial y Shady Oaks dónde no hace muchos años un tal Ben Hogan pulía ese swing tan rockero, y con la calidad y cantidad de campos realmente “públicos” que existen.

Por otro lado, empezamos una nueva temporada. Tiene gracia cuánto de mental hay en la sensación de cansancio. Simplemente con saber definitivamente dónde tienes que concentrar tus esfuerzos próximamente y ver una página en blanco le devuelven a uno la ilusión. Simple como si empezaras un videojuego otra vez desde el principio, solo que cada vez uno sabe más trucos. A ver cuántas pantallitas pasamos esta vez.

(Ya saben lo que pasó el domingo…)