Por Nacho Bermudo, profesional del Real Club de Golf de Sevilla
En la última clase hablamos de la importancia de un buen calentamiento antes de iniciar una jornada de práctica. Hoy vamos a comentar qué hacer para aprovechar el tiempo cuando queremos dedicar un día entrenar…
Lo primero es identificar qué aspecto de nuestro juego es el que queremos mejorar y una vez localizado debemos iniciar la práctica planificando el tiempo que queremos dedicar a cada segmento (juego largo, juego corto y putt).
Un día de práctica tal y como yo lo entiendo tiene que tocar todo tipo de golpes generales para que el jugador se lleve una impresión global del estado de su golf.
Personalmente recomiendo dedicar (si se puede) todo un día en las diferentes zonas de un tee practicas. Ya se que eso es prácticamente imposible para un jugador amateur normal, pero cada uno puede ajustar a su situación personal el plan de entrenamiento. A mi me gusta empezar pegando unas bolas primero con los hierros cortos y luego pasar a los largos y a las maderas. La cantidad de bolas depende del jugador pero si se tiene tiempo no estaría mal dar unas 150. Con esto tenemos para casi dos horas así que para que no se haga pesado podemos intercalarlas con algunos juegos de aproach y putt. Tras castigar la espalda, sería bueno que marcháramos nuevamente a jugar otra serie de aproachs (por ejemplo en esta ocasión podríamos hacer una distancia diferente a la anterior para así entrenar diferentes situaciones.
Después de todo esto ya debe haber pasado la mañana entera. Paramos para descansar y almorzar algo durante unas dos horas y volvemos al trabajo.
Otra vez recomendaría pegar unas 150 bolas pero ahora me iría al lado contrarío del tee de pràcticas para así entrenar con diferentes objetivos (en la primera sesión apuntaríamos a objetivos situados a nuestra derecha y en la segunda sesión nos alinearíamos hacia objetivos situados a nuestra izquierda) y no viciar el swing hacia un determinado efecto. Una vez terminadas cogería el camino hacia el bunker. Allí probaría diferentes distancias cambiado de palo para asimilar bien los metros que hago con los distintos sands.
Para terminar pasaría una hora en el putting green haciendo diferentes juegos y ejercicios buscando dos objetivos: que el tiempo pase sin que la práctica se haga eterna y que el tiempo pasado en el green sirva para adquirir destreza. Me explico. Es muy común llegar al putting y ponernos a jugar dos bolas haciendo un recorrido por los hoyos. Personalmente esto sólo me ayuda cuando estoy haciendo un muy buen movimiento y únicamente tengo que pensar en hacer el swing de putt. Cuando de verdad quiero que mi movimiento sea firme y sólido practico haciendo juegos alrededor de un hoyo cambiando las distancias, etc…
Este planteamiento de un día de práctica es el que haría un profesional que se dedica a jugar. Como dije antes cada uno puedo ajustarlo a sus posibilidades. Pero lo importante es que el tiempo que cada individuo tenga para entrenar lo invierta de un modo que beneficie a su juego y que no sólo se dedique a echar el rato pegando bolas con el driver que, aunque sea probablemente lo más divertido no suele ser lo más aconsejable.


