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Esa bola del rival a sólo cuarenta centímetros del hoyo…

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Editorial Tengolf 

En esta sección contamos con la inestimable colaboración de profesionales que nos dan consejos sobre determinados aspectos técnicos o de otras parcelas que atañen al golf…

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Hoy vamos comentar, sin embargo, una situación que sin duda veremos con cierta asiduidad la próxima semana, en la Ryder, y que no se rige por normas concretas: en match play, un jugador o una pareja puede dar a su rival un putt. ¿Cuándo hay que dar un putt a tu rival? Esa es la pregunta del millón. 

De entrada sí conviene recordar al jugador amateur que los putts te los da el rival y sólo en modalidad match play… Se ve demasiadas veces esa escena de "este putt me lo doy", cuando la bola reposa, incluso, a medio metro o más del hoyo…

Quizá haya quien piense que la etiqueta de 'deporte de caballeros' para el golf ha quedado trasnochada. Bien, nosotros pensamos que debe seguir siendo así. Eso no significa que haya que dar putts de un metro o incluso mucho más cortos. Caballeros sí, pero no tontos. A veces se dice, como consejo oficioso, nunca oficial, que deben darse los putts cuya distancia no pase de la longitud de la varilla de un putter estándar, algo más de dos palmos de la mano de un adulto… Lo dicho, no existe el deber y las situaciones son de todos los colores: no es lo mismo un putt cuesta abajo y con caída que uno recto y plano… En realidad, el sentido común casi siempre nos dicta cuándo un putt debe darse para no actuar como un rastrero…

Suele decirse de Jack Nicklaus que daba los mismos putts en el hoyo 1 que en el 18. El gran campeón norteamericano fue sin duda un ejemplo de caballerosidad en este deporte. Porque esa es otra: putts que relajadamente damos en el hoyo 2, ya no los concedemos en el 17… Hay que insistir: todo vale, pero como norma general es mejor actuar siempre con la idea de que nuestras decisiones no afecten al normal desarrollo del juego y a la deportividad.

Estas situaciones pueden ser utlizadas, a veces peligrosamente, en las llamadas batallas psicológicas que se plantean en cualquier partida de golf. Hacer patear a un rival cuando tiene la bola a un palmo puede ser un modo de sacarle de su punto de concentración. Incluso, en el lado opuesto, puede resultar humillante dar un putt de metro y medio cuando llevamos un partido muy de cara.

Valoremos en todo caso las costumbres y normas no escritas de este deporte que nos legaron nuestros mayores. En golf la palabra y las decisiones de un jugador son consideradas más que en ningún otro deporte. Así es porque impera el espíritu deportivo. Por mucho que una Ryder, con nuestos comentarios, la convirtamos a veces en algo así como una guerra…