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Frito

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Una periodista dejaba el periodismo. Así comienza el relato de los hechos, breves, de esta contracrónica.

Viene la referencia a Clara Campos, la compañera del Correo de Andalucía que se cortó la coleta y lo celebró por todo alto, para justificar que me acostara a altas horas ciertamente perjudicado. Caí como un leño en la cama y he estado frito hasta pasadas las 11… En fin, vayan por delante mis excusas no para mis pocos e infieles lectores, sino para los madrugadores Rodríguez y Durán.

Cuando levanté el párpado izquierdo, palpé el móvil y busqué con torpeza la web del Circuito Europeo. Refulgía el nombre de Mickelson. Cuando el menda (yo) daba por hecho que había venido a pasearse a Abu Dhabi, hizo la gracia el tío Phil (mi pequeño homenaje al gran James Avery, que dejó este mundo hace unas semanas). No diré que entonces abrí los ojos como platos, pero sí me incorporé medianamente rápido para seguir la jornada, lo que quedaba de jornada.

Formaban un pelotón hasta cinco españoles entre los puestos 50 y 60, siendo duro el día para Alejandro Cañizares. Sergio García ganaba más de 20 puestos con el -2 y se me vino al coco que por qué no había sido él quien hiciera -9. Cosas de la resaca. Álvaro Quirós ascendió menos posiciones con el mismo resultado parcial que el castellonense. Cuanto más subes en la tabla, ya se sabe, más competitivo es todo.

Me bebí en un vaso de sidra, como los de anoche, todo el zumo de naranja que pude. Sed. Y mi malestar se incrementó cuando empecé a seguir a Rafa Cabrera Bello en el 9. Sí, el doble bogey. «¡Qué gafe soy!», me dije. Salvó luego pares de mérito y pudo embocar un chip desde los alrededores del green. No era su día. Llevaba la mandíbula dura, tratando de templar el enfado, de disimular su rabia. Encima, Lee, el hombre de la fábrica, como decíamos ayer, sí hacía birdies. Rafa estuvo con +3 y salvó el mal día en el 17 y en el 18, donde a puntito estuvo de lograr el eagle. Pilló pocas calles, al menos en esos 10 hoyos, y el rough lo castigó.

A España no todo le fue mal o regular. Pablo Larrazábal, delgadito, va cuarto. Celebrémoslo… con agua. Cinco birdies en los últimos 11 hoyos. Vamos, majo, a pelear por la victoria con Lee, Mickelson, McIlroy y demás. Ha aducido en varias ocasiones el barcelonés a sus malos domingos la temporada pasada para explicar por qué no ganó. Le viene al pelo su primer torneo de 2014 para romper el mal fario el día del Señor. 

Hablando de señores, ¿qué pasaría si Miguel Ángel Jiménez fuera inglés, galés, escocés…? Ya habría sido nombrado sir, no hay duda. Ahí está el tío otra vez, erre que erre, encarando los últimos 18 hoyos de un torneo entre los grandes. Incansable. Hizo menos cinco, la mejor tarjeta de los españoles, y es sexto, a uno de Pablo, a dos de Phil y a cuatro de Craig.

Bueno, hoy me enrollo menos, que tengo la cabeza como un balón de Nivea y me esperan para comer y trabajar. Mañana, lo prometo, estaré fresco para animar con bufanda y banderolas a los españoles, incluso a Bjorn, que me cae bien pese a sus malas pulgas.