Recuerdo las palabras que siempre nos decía la entrenadora de Arizona State antes de cada campeonato. Cuando se juega por equipos en golf se contagia lo bueno y lo malo…
Así que si queremos tener alguna opción de ganar hoy la Ryder Cup será fundamental que los primeros partidos se pongan con ventaja rápidamente. Y para eso será vital meter un par de putt buenos muy pronto, sin duda nuestro principal caballo de batalla toda la semana.
Se puede remontar. Poder, se puede. Igual que es posible ganar los doce partidos individuales. Hay opciones matemáticas. No obstante, para conseguirlo hay que crear un efecto contagio desde el principio, ya que el último día estás todo el tiempo mirando las tablillas.
A mí me pasó en la Solheim el año pasado. Yo iba en el último partido y miraba mucho la pizarra. Tenía en la cabeza el número de puntos que necesitábamos para ganar y todo el rato iba haciendo cuentas. Cada vez que veía que un partido se ponía en ventaja para Europa o que remontábamos un marcador adverso era un subidón que me motivaba mucho. Ojalá lo puedan conseguir hoy.
Lo de Poulter ayer fue una pasada increíble. Con su putt en el hoyo 16 pegué un bote en el sofá de mi casa que no llegué al techo de milagro. En el 18 tenía muchas dudas de que pudiera meter el putt. Me dije a mi misma: «no puede ser, con todos los que ha metido ya alguno tiene que fallar…». Sí, sí. Dentro y por todo el centro. Y con esa mirada. Yo creo que los rivales le temen por la cara que pone… Cuando entró la bola pegué un grito que creo que hasta me he hecho daño en la garganta.
Es el único momento que he visto al equipo europeo realmente motivado, pero es lógico. Hay quien critica que estaban algo apagados, pero la realidad es que ni no metes nada y todo se te tuerce es muy difícil tener otra cara. El putt de ayer les ha dado viva, y ojalá hoy puedan conseguirlo.


