
Por David Durán
Cada año, con la disputa del Accenture Match Play World Golf Championship y el Mundial Match Play (recuperado este año por Volvo después de que no se jugara en 2008), surgen las mismas preguntas, dudas o discusiones…
¿Este formato tiene cabida en los calendarios de hoy en día, donde priman los derechos televisivos y ante el peligro de quedarte sin el Tiger de turno a las primeras de cambio?
Se habla de justicia e injusticia bajo esta modalidad de juego… En el programa editado del Volvo World Match Play de Finca Cortesín se recogían declaraciones de grandes jugadores sobre este formato. Todos lo alaban, evidentemente (Seve de un modo especial…), aunque algunos resaltan ese punto de ‘injusticia’ y emoción. Así, Tiger recuerda que «puedes hacer cuatro o cinco bajo par e irte a casa y eso puede ser muy desalentador». Harrington es aún más claro: «Me gusta (…). Supongo que como profesionales preferimos el torneo a cuatro vueltas (…), pero el golf en realidad no se inventó así. Se pensó como un juego de uno contra uno, y no siempre muy justo. El match play no lo es nunca».
Es cierto que un jugador puede irse a la calle pegando menos golpes que su rival, pero yo introduciría también una reflexión que suele olvidarse. El match play evita una de las mayores ‘injusticias’ que puedan darse en golf: esos partidos matutinos que salen a jugar con unas condiciones perfectas de juego, mientras los de la tarde luchan contra un vendaval, o viceversa. En match play no hay duda: tu rival siempre juega el mismo campo que tú, y en las mismas condiciones.
De todos modos, me parece importante ponerle las comillas al término ‘injusto’ cuando de deporte hablamos. Al fin y al cabo, el azar forma parte del juego, y el juego es parte del deporte.
A mi, en realidad, me parece una auténtica maravilla el formato híbrido que todavía impera en los campeonatos del mundo amateurs y en los ‘majors’ amateurs. Imaginen ustedes el THE OPEN de 2010 en St. Andrews con cinco días de competición… Los dos primeros, como ocurre habitualmente, jugando medal hasta establecer un corte que, póngamos por caso, podría ser de 64 jugadores. A partir de ahí, sálvese quien pueda por eliminación…


