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El profesional andaluz Manu Morugán comparte la experiencia de la primera fase de la Escuela del DP World Tour

Sin duda, la mejor semana de golf de toda mi vida

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Manuel Morugán © Federico Capretti/Alps Tour
Manuel Morugán © Federico Capretti/Alps Tour

La semana pasada disputé la primera fase de la escuela y me apetece mucho compartir lo que he vivido estos días. Me gusta escribir, pero no suelo ponerlo público. Esta vez mi corazón me pide hacerlo.

Muchos de nosotros (compañeros profesionales) ya sabemos lo que significa la Escuela: una magnífica puerta hacia un camino que tanto buscamos todos con mucho esfuerzo, trabajo y dedicación. Una semana que esperamos desde que empieza el año con el sueño de superarla.

Para los demás, os pongo un poco en contexto: para nosotros la escuela es como si ustedes tuvieran una semana al año donde os van a evaluar sus habilidades, debilidades, trabajo, esfuerzo y fortaleza mental para desarrollar el trabajo que más desean. Todo ocurre en una evaluación, repito, una vez al año. Hay cientos de inscritos en cada prueba y solo unos 18 serán los afortunados que pasen la primera prueba, luego viene otra y una última más larga.

A todo esto hay que sumarle las diferentes situaciones meteorológicas: sol, lluvia, viento y tormentas. Habrá días que no podrás acabar el trabajo porque el clima y las pausas no te dejan terminar, y tienes que volver al día siguiente a acabar esa jornada y completar la siguiente. A veces estás 12 horas en tu puesto de trabajo y no terminas… Te vas al hotel y pueden pasar muchas cosas si no estás preparado. Ese tiempo que pasas en el hotel tienes que saber aprovecharlo bien y es ahí donde se ven las habilidades y debilidades de cada uno; ahí es donde la destreza mental entra en juego. La habilidad de adaptarse a cada situación, de ser una persona resolutiva y con grandes capacidades de concentración para conseguir el propósito, la razón por la que estás aquí. Pero si fallas, se acabó el juego. Vas a casa y toca esperar un año más. A veces incluso tu semana puede terminar el primer día…

Cada trabajo tiene sus pros y contras. No sería justo decir que el golf es más duro que otros, porque a muchos de ustedes les habrá costado mucho conseguir lo que siempre han deseado, así que no les puedo decir lo contrario. Simplemente cuento cómo lo he vivido yo estos años atrás y de lo que hoy me he dado cuenta, por si les sirve en algún momento.

Empiezo…

He esperado esta semana con muchas ganas. Con una ilusión que no tenía desde hace un par de años. No he tenido mis mejores temporadas y esta tampoco ha sido positiva en cuanto a resultados, pero sí en otros ámbitos. Uno de los más importantes ha sido aprender a saber lo que quiero y lo que necesito. Mi objetivo siempre me ha hecho ir en piloto automático y no darme cuenta de muchas cosas.

Esta semana he jugado la primera fase clasificatoria del DP World Tour en Bristol (The Players Golf Club) y ha sido una semana súper especial, pese a no haberme clasificado por un golpe.

La he vivido con tanta intensidad, con tanta pasión e ilusión, que ha sido increíble. Tanta que me ha hecho dudar si de verdad amaba tanto el golf. He descubierto un nuevo mundo…

La pasión que me ha despertado esta semana por este deporte ha sido mágica. Una pena no haber vivido el golf así mucho antes… Pero mi felicidad realmente siempre ha dependido de mi éxito o no éxito (resultados).

Lo que he vivido esta semana no lo cambio ni por mi victoria en el Alps Tour en 2022. Y algunos dirán que estoy loco, porque ganar es ganar y sí, exactamente, pero yo esta semana he ganado algo que pensé que ya tenía: la pasión y el porqué juego a este deporte.

Lo que he luchado esta semana por intentar clasificarme ha sido increíble, en días muy complicados de lluvia, viento y parones, pero lo he disfrutado al máximo. No tengo un 0,1% de queja. Vuelvo a casa sin dejarme nada en el campo: he dado absolutamente todo lo que tenía.

Mi mensaje de hoy no es transmitir que intenten vivir lo que acabo de vivir, porque muchos de ustedes seguro que ya lo hacen… ¡Yo pensaba que también! Simplemente quiero intentar que muchos se vean reflejados en estos sentimientos y que no se dejen engañar por los resultados, porque detrás de esto es donde realmente está lo importante.

Mientras escribo esto me hace gracia porque yo solía escuchar lo mismo y decía que yo sí que disfrutaba, pero no tenía ni idea de lo que decía. Me ha costado muchos años entender esto. Para mí, no conseguir la tarjeta era fracasar en mi vida. Para mí era más importante esto que construir una familia y tener un hogar. Mi único propósito ha sido conseguir lo que pensaba que me daría la felicidad y el éxito. Es muy duro esto que digo, pero hasta hoy no lo veía de otra manera… No sé cuánto me quedará jugando, pero sí sé que estoy tranquilo porque mi perspectiva ha cambiado.

No quiere decir que vaya a jugar sin que las cosas me importen: seguiré dando mi 100% y voy a seguir estando nervioso jugando torneos, porque por esa sensación los juego. Me encanta sentir eso y que me lleve a mi límite, pero ahora lo viviré de otra manera que para mí es más bonita y le da mucho más sentido a mi vida. Le he dado tanto a este deporte que me ha pagado de la mejor manera. Hoy he conseguido mi éxito. He llorado mucho de emoción cuando he terminado el último hoyo por haber experimentado esta sensación esta semana. ¡Sin duda, mi mejor semana de golf de mi vida!

Espero que a algunos de ustedes les sirva. Está claro que no voy a cambiar la manera en que cada uno tiene de vivir su vida: cada cual tenemos nuestro proceso y llegará cuando llegue, pero espero que al menos les haya hecho ser un poco más conscientes. Seguid disfrutando de este gran deporte porque lo tiene todo: ¡es cruel y bonito a la vez!

Gracias por tanto, golf.