Por José Luis Márquez, Profesor de la Escuela Pública La Cartuja
Trabajando en la Escuela se puede comprobar como muchos alumnos comienzan el swing con cierta normalidad, moderadamente bien…
Y según avanzan en el movimiento se dispara algo así como una ansiedad por el resultado que lleva a la precipitación. Es la obsesión por el resultado, por dar como sea a la bola. Como si buscáramos desesperadamente un atajo para llegar antes…
Hoy vamos a centrarnos en dos errores. Esta precipitación lleva en ocasiones a adelantar el movimiento de la cadera, lo que provoca un PUSH, fácilmente reconocible: la bola sale directamente a la derecha (para un jugador diestro). Producimos una línea de bajada (downswing) dentro-fuera.
Puede ocurrir también que nos precipitemos y adelantemos el movimiento de los hombros, lo que provoca un PULL, fácilmente reconocible también: la bola sale directa a la izquierda porque producimos una línea fuera-dentro.
En general, hay que agarrarse a la idea del ritmo, sentir el ritmo: el swing es un cadencia de acciones en este orden: manos-brazos-cuerpo. Trabajar mentalmente en este idea y sensación es importante.


