Por David Durán
Vuelve José María Olazábal esta semana en el Madrid Masters. Motivo de alegría y esperanza. El gran campeón vasco anda en busca del grial de la tercera juventud…
Es sólo una manera de hablar, puesto que él no espera milagros: todo se basa en la ilusión por estar de nuevo en las grandes citas y en el trabajo, ahora que sus extrañas dolencias parecen haber remitido.
¿Volveremos a ver a Chema a su mejor nivel?
Lo cierto es que son pocos los que piensan que es posible, para qué nos vamos a engañar. Ni siquiera el propio jugador hasta hace bien poco se planteaba nada más allá de ver cómo se encontraba físicamente en el día a día. Debemos agarrarnos, eso sí, a una realidad: Olazábal no está dispuesto a arrastrarse por los campos. O lo que es lo mismo: si juega en Madrid es que realmente se encuentra mejor y con un nivel de competitividad aceptable.
Van a ser dos test muy importantes los de Madrid y Castellón, después de más de año y medio de auténtica penuria. El primer intento serio de retorno no cuajó en el primer tercio del año 2008 (reaparecía en el Open de Andalucía, donde pasaba el corte, y después jugaba en Houston y el Masters…). porque poco después volvía a chocar contra esos agudos dolores causados por esa extraña enfermedad reumática que le martiriza en la inserción de los tendones en los huesos.
La gran noticia es que su espíritu parece intacto, dentro de lo que cabe. Quiere volver a una Ryder como jugador, tal y como ha venido a insinuar cuando se le ha hablado de la posiblidad de una capitanía suya en el equipo europeo para 2010. Eso ya es mucho, porque para volver a una Ryder hay que estar muy fuerte, muy fino, hay que recorrer infinidad de kilómetros y jugar muchas semanas, así que ya es más que positivo que él todavía se imagine en semejante tesitura.
Si el físico le respeta de una maldita vez (esta es la madre del cordero), tiene ejemplos sobrados y recientes para cargarse de optimismo y ganas: ahí está Vijay ganando la Fedex con 45 años, y Perry (48 años), Jiménez (44) y Stricker (41) jugando la última Ryder (Chema cumple los 43 en 2009).


