
Por Pedro Fernández, Nuestro ‘Anti-Jordan’
No es fácil explicar con palabras la sensación que recorrió mi cuerpo ayer cuando Miguel me lo soltó…«Estás dentro del equipo». Así, sin anestesia. ¡Pufffffff! Que sí, que soy uno más de la ‘familia’ de José María Olazábal. Europeos del mundo, tranquilos. Nadie se ha vuelto tan loco como para que yo juegue. No van por ahí los tiros. Seré un asistente de Miguel Ángel Jiménez, pero con walkie y todo… Tengo un nudo en el estómago. Qué emoción.
El ‘Pisha’ me propuso acompañarlo para ver y disfrutar en directo de nueve hoyos de prácticas del equipo europeo. Íbamos en un buggie y el equipo estaba trabajando en tres partidas de cuatro jugadores cada una. Nos fuimos moviendo de una a otra mientras Miguel hablaba con todos. Tenía su curro, así que en un momento determinado me dijo: «Pedro, conduce tú y así yo puedo moverme con más libertad, bajarme, hablar con uno, subirme al buggie. Será más operativo… Sólo tienes que saber una cosa. Debes ir siempre por el rough». Claro, Miguel, sin problemas, pasa el volante.
A los dos minutos, concentrado yo en mi nueva tarea, me suelta Jiménez: «y si lo llevas también mañana, y el viernes… y el sábado… y el domingo…». ¿Cómo? Cara absoluta de desconcierto. Mudo. Blanco. Boca abierta. «Que sí, que por qué no eres mi conductor esta semana…».
Apenas me lo pienso, así soy yo. Sííííííííííííííííííííííííííííííííííí, claroooooooooo, me encantaría. Pues hala, me comenta Jiménez, voy a hablar para decir que lo preparen todo, que te uniformen, que te cambien la credencial… Y listo. Ya eres uno más.

¿Os lo podéis creer? Yo aún me estoy pellizcando. Qué pasada.
Allá que me fui volando al vestuario de Europa y me dieron la ropa del equipo. Sí, había de mi talla. Cada día me darán el nuevo uniforme. Exactamente igual que el de todos los miembros del equipo. Alucinante. También me dieron un walkie y el árbitro de la PGA me contó todas las reglas que debo tener en cuenta esta semana. ¿Nervios? Qué vaaaaaaaa… Lo siguiente.
Así que después estuve en el vestuario y comí con todos los jugadores, el capitán y los ayudantes. Compartí mesa y mantel con Martin Kaymer y charlé con casi todos. Por cierto, Rory McIlroy, sí el Número 1 del mundo, es un tipo sensacional, un fenómeno. Habló unos minutos conmigo y me estuvo preguntando por el baloncesto. Encantador.
Os podéis imaginar cómo me siento. Estoy ‘flipao’. De ir a ver nueve hoyos de entrenamiento con Miguel, a formar parte del equipo. Increíble.
Ayer tuvimos la cena de gala del equipo y hubo un concierto benéfico de Justin Timberlake. Ya os contaré algunos detalles. Menos mal que al final no se me olvidó la pajarita…
Y el jueves, a las seis de la mañana en planta, que hay que trabajar.


