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¿Qué pasa con Quirós y Pablo Martín?

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Álvaro Quirós, durante el último Portugal Masters

Por David Durán, redactor del Diario MARCA

Quería fijarme en dos de nuestros grandes valores de presente, y sobre todo de futuro: Álvaro Quirós y Pablo Martín Benavides. De momento, ninguno de los dos está produciendo grandes resultados en 2008, aunque el puesto 17 de Quirós en Abu Dhabi hay que saber valorarlo en un torneo donde el nivel era muy alto…

Son ellos, y sólo ellos gracias a su magnífico juego, quienes crearon unas expectativas espectaculares en 2007. Pero en dichas expectativas hay que saber leer entre líneas para no cometer ninguna injusticia y saber esperar.

En efecto, ambos ganaron un torneo el año pasado y han perdido varios cortes en lo que llevamos de temporada. Pablo no ha pasado el corte en dos de los tres torneos que ha disputado hasta la fecha. Sólo pasó el del HSBC, donde acabó en el puesto 66. En Oriente Medio (Abu Dhabi y Doha) no se le ha visto entonado. Álvaro también se ha quedado fuera del fin de semana en tres de los cuatro torneos disputados (HSBC, UBS Hong Kong y Qatar).

¿Qué pasa? Nada que no sea absolutamente normal. Quirós reapareció a finales de 2007 tras un parón por lesión de seis meses y, aunque nada más reaparecer pasó cortes y hasta llegó a algún domingo con opciones de victoria (Portugal Masters), lo normal es que pagara la falta de ritmo. Le preguntaba ayer a José Rivero, su mentor y entrenador, por él y la voz de la experiencia era clara al respecto: "hay que tener paciencia y saber lo que es estar parado casi siete meses. Aún así, ya ha hecho buenos resultados. Pero tiene que coger más el ritmo y las sensaciones. Es un jugador muy completo, pero hoy en día hay que estar muy fino para estar arriba porque la competencia es enorme".

Pablo Martín irrumpió con una fuerza arrolladora en 2007, siendo el primer amateur en ganar un torneo del circuito europeo y pasando el corte en el Open USA, ya como profesional, donde acabó en una magnífica trigésima posición en ese monstruo llamado Oakmont. Después le ha costado mantener el ritmo y pasar los cortes. Pero Pablo tiene 21 años y es un jugador que aún necesita encauzar su enorme talento (en España, quienes saben de verdad sitúan sus posibilidades de futuro muy, muy alto…). "El mundo amateur no tiene nada que ver con el profesional", explica Rivero. Y yo aporto un dato: una semana antes de sorprender al mundo con su victoria en Estoril, Pablo no había pasado el corte en Madeira…

 Es un diamante por pulir. Y me consta que el malagueño ha estado trabajando a fondo este invierno. Tiempo al tiempo. Todavía puede estar pagando el cambio de palos por exigencias de contrato de sponsor, de Ping a Nike. "En los hierros puede afecta menos, pero hay palos en la bolsa como el drive y los 'blasters' que son más difíciles de cambiar. A Pablo hay que dejarle tranquilito, que coja experiencia". 

Lo dicho: "hay varios jóvenes talentos en España de un nivel extraordinario. Y sobre todo estos dos. Creo que nos van a dar alegrías y muy buenos resultados, incluso esta misma temporada". Palabra de Rivero.