Inicio Blogs Firma Invitada Reflexiones sobre Valhalla con la cabeza fría ocho días después

Reflexiones sobre Valhalla con la cabeza fría ocho días después

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Por Nacho Bermudo, profesional del Real Club de Golf de Sevilla 

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Paul Azinger, durante un acto promocional previo a la Ryder Cup

Me ha costado empezar a escribir sobre lo que pasó hace unos días porque parece que todo lo que se podía decir ya se ha dicho…

Pues bien, después de leer y oír determinados comentarios tanto en prensa como en medios de golf me he animado a dar mi humilde opinión.

Llevo viendo Ryders desde que tengo memoria y he tenido la suerte de vivir una in situ. No hace falta que diga que es el espectáculo deportivo más impresionante del mundo, pero lo que de verdad la diferencia de otros acontecimientos es el espíritu propio del evento. Como dice un buen amigo… ¡Esto se va al garete! 

Y digo esto porque parecía que, tras los vergonzosos actos americanos en el 99 después del putt del amigo Leonard, las cosas se habían calmado. Parece que no. Han bastado tres ediciones de color azul para que se vuelva a las andadas.

La actitud del equipo americano me hizo volver a tiempos pasados de insultos por parte del público y de gestos lamentables de los jugadores rojos. Mención aparte merecen tres individuos que sobresalieron, uno por sus decisiones y otros por su juego impresionante en el campo.

No hay que quitar mérito al juego desplegado por los americanos, pero es patético que se tenga que llegar a determinados gestos y aspavientos para hacer sentir mal al contrario, para sacarlo del juego, para molestarlo.

Para los más jóvenes en el mundo del golf decir que el señor Azinger en su época de jugador ya tuvo sus más y sus menos con Seve y Chema en algunos fourballs en Kiawah Island en 1991. 

Lo cierto es que, aunque su figura ganó simpatía cuando se le detectó un cáncer en el punto álgido de su carrera, el bueno de Paul ha demostrado una vez más que lo único que le importa es ganar… aunque sea de la forma más antideportiva que exitste.

Gestos tan estúpidos como el paseíllo que se marcó con el buggie por la calle del 16 arengando a un público al que no le hace falta demasiado para acordarse de la familia de cualquier jugador europeo, me parecen de lo más lamentable que se puede ver en un campo de golf.

Y es que si uno mira hacia atrás, la única Ryder que verdaderamente merecieron los americanos en todos los aspectos fue la de 1993 en The Belfry, en el Reino Unido. Qué curioso, desde finales de los 80, con la inclusión en el equipo de jugadores europeos continentales, los duelos se han igualado de una forma que ningún americano podría haberse imaginado. Ellos son los amos. Todos quieren jugar su circuito. Todos se mueren por sus campos en perfectas condiciones, por sus programas de entrenamiento en las universidades… etc. A mi, además de envidia por todos los medios que tienen, me dan vergüenza.

Con su comportamiento desmerecen el juego que despliegan en el campo. Es cierto. Jugaron mejor, mucho mejor… pero hay cosas en el golf que importan lo mismo o más que jugar mejor que tu contrincante. ¿O no?

Desde que la copa se puso interesante a partir del 79 muchas han sido las quejas de los jugadores europeos acerca del comportamiento del público en territorio enemigo. Pero hasta aquel memorable día septiembre del 99 en el que Chema tuvo que esperar 5 minutos para ejecutar aquel putt que podía darnos la oportunidad de retener la Ryder que tan honradamente se ganó en Valderrama, no se había visto en un campo de golf tanto gesto exagerado, tanto arengar al público por parte del propio equipo americano…

Qué desagradable fue todo aquello (empezando por el polo horroroso que lucieron los americanos con estampado de las fotos de los equipos de años anteriores).

Ya cuatro años antes, Colin, el cual tampoco es que sea el más simpático del mundo, había tenido que soportar insultos hacia él, hacia su madre y hacia toda su familia. Pero que el propio equipo rojo tuviera que utilizar semejante comportamiento para incomodar al contrario recuerda a otros deportes en los que el contacto físico es la nota predominante.

Quizás deberíamos recordarle a Kim que lo de los empujones y ese tipo de artimañas para amedrentar al contrario  se suele utilizar en fútbol americano y no en golf.

Dicho todo esto me gustaría repetir que los americanos jugaron mejor. Pero que quede claro que, aunque los nuestros no metieran tantos putts, han dado una lección de elegancia y caballerosidad inigualables.

Qué decir de Sergio. Tras aguantar durante 14 hoyos al impresentable de Kim tuvo la educación de felicitarlo con una sonrisa cuando el americanito ya se iba al tee del 15 porque ni siquiera sabía que había vencido al español. De vergüenza.

Sòlo falta mencionar al mejor jugador bajo mi punto de vista del equipo americano. Weekley. Pero un personaje que hasta hace dos días no sabía ni lo que era la Ryder y Saint Andrews no se merece un comentario positivo… Si además de darle a la bola bien, en las universidades americanas enseñaran educación en el campo sería todo muy diferente.

Hay que sentirse muy orgullosos de nuestros chicos. Lo dieron todo en el campo. No se merecen las críticas que les han dedicado, ya que la dirección y asesoramiento no fueron los más indicados. Que el pobre Olazábal tuviera pluriempleo me parece tan increíble como que un caddie fuera asesor por la mañana y caddie por la tarde ¿Falta de presupuesto?

esde aqui me ofrezco para trabajar gratis en Gales en el 2010.  Lllámame Nick. O mejor, llámame Chema. La capitanía debe ser tuya.