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Reventar la bola… y tu cuerpo

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Ernie Els, paradigma del swing rítmico

Por José Luis Márquez, Profesor de la Escuela Pública La Cartuja 

 

¿Por qué ese afán de reventar la bola? En el golf amateur (sobre todo en hándicaps altos, pero también en medios y bajos) el intento de pegar con todo a la bola es sinónimo casi asegurado de un mal golpe.

Es algo que hay que meterse en la cabeza cuanto antes: la distancia ya llegará y la produciremos con un swing rítmico, no salvaje. Tan sólo los profesionales, y yo diría que incluso habría que circunscribirse a los de nivel de élite, pueden permitirse el lujo de tratar de imprimir mayor fuerza de la habitual a un golpe…

Trabajando con decenas de alumnos uno se da cuenta de que la cuestión tiene una importancia que incluso trasciende al mero resultado de un golpe. Me refiero a las lesiones. Las dolencias por forzar más de lo debido son numerosas y muchas de ellas suelen darse en la llamada musculatura de la cintura escapular, y más concretamente en el músculo serrato mayor, que nace en el borde vertebral de la escápula y se inserta en las diez primeras costillas.

Hablando en plata: ¿cuántos golfistas amateurs hemos visto padeciendo esos molestos dolores localizados en las costillas?También, a la larga, puede afectar a las rodillas y, en general, son fuente inagotable de lesiones en la espalda.

Yo diría que en un noventa por ciento de las ocasiones el origen de estos dolores proviene de un intento desmedido de reventar la bola… Hay que practicar un swing rítmico y, una vez en el campo, confiar ciegamente en él. Dejar que sea la elección de palo la que produzca la distancia deseada para cada golpe, y no la fuerza.

Y, sobre todo: hay que ser conscientes de las limitaciones propias: si el de al lado manda un drive más lejos, mejor para él, pero tratar de emularlo sólo producirá en un 99% de los casos un golpe defectuso: desviado y previsiblemente más corto. Y si encima te puedes lesionar…