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Ruaidrí

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Yo nunca he sido de McIlroy, lo admito. No tanto por su condición de genio precoz sino por algo tan prosaico como sus andares. Camina con un bamboleo de hombros que me irrita (hay que exagerar la historia para que tenga gancho: es de primero de Periodismo). Por supuesto que me quedo embobado cuando da esos golpes perfectos con los hierros o suelta un misil con el driver, pero esa forma de desplazarse tan chulesca…

Sin ser de él, hoy me ha ganado. Pero no por haber jugado como los ángeles, que también. La razón es que husmeando por el google me enteré de que el origen de Rory es Ruaidrí. Toma castaña (la del nombrecito y no la de sus maderas). Es irlandés, of course, y significa algo así como rey de pelo rojo. Calca las consonantes de Ryder, por cierto. Su traducción al inglés es Rory, como McIlroy se llama de verdad y no como a mí me gustaría. Ruaidrí, con su tilde y todo, hubiera sido la bomba, aunque suene más a un sobrino tailandés de Jaidee que a descendiente de celtas y gaélicos. El chaval se entretuvo en hacer un -9 y convertirse en jeque de Dubai en la primera jornada.

Aunque Álvaro Quirós me regaló la alegría matinal (la suya y la mía, que me puse en planta a las 7:30, hora alamedera) con ese -3, Carlos del Moral subía y bajaba hasta que se mantuvo con -2, igual que Eduardo de la Riva, y Rafa Cabrera Bello, ya sabía yo que no trae nada bueno ganar un torneo previo de campeones, se dejó más golpes de los que quiso en el campo (aunque no está mal su -1), los españoles de la tarde me traían por la calle de la amargura, salvo Jorge Campillo, que le cogió el tranquillo (pareado a lo Gloria Fuertes) en los segundos nueve y Ballesteros, llamado Javier e hijo del mítico Seve (hoy va de nombres y leyendas el asunto), invitado por la organización y que en el 1 se apuntó un birdie, con la familia allí presente. Ole. Pablo Larrazábal y Miguel Ángel Jiménez jugaban con fuego desde los primeros hoyos, pese a un eagle del primero, y decidí retirarme a mis aposentos laborales y ver luego el resultado final, aunque estoy seguro de que Ruaidrí, nuestro amigo Rory, seguirá líder cuando la noche caiga en Dubai, excepto si Matthew Baldwin dice lo contrario.