
Aquí nos encontramos todos los españoles. Todos al fresquito. Viene chungo a partir de las 4 de la tarde me dice el Cañi mientras chateo con él por el Messenger. Él en su habitación, yo en la mía…
Los dos andamos haciendo “la serpiente”, término garrilensque (cosecha de Nacho Garrido) referente a la digestión de varios días requerida tras los desayunos hipercalóricos escoceses. Esta semana hasta el pomelo está rico. Siempre me fascinó la gente que desayuna pomelo. Es un signo de madurez y entereza. No se conoce a ningín niño que coma pomelo. Saben a gin tonic. Un gintonic a las 7 de la manana es algo serio. Pues esta semana, en zumo y hasta con los krispis.
Así que parece que esta vez le toca al turno de tarde. Jugar en Escocia y no usar el chubasquero es una utopía. No queda otra que prepararse. Gorrito de agua, extra par de calcetines, un par de guantes de más y otra toalla. Nunca fui fan del paraguas. Otro día explicaré el porque. Con lo del pomelo hoy ya tiramos.
Va llegando la hora. Esta semana parece que alguno echará mano del machete. Los greenes en este torneo tienen una tendencia a volverse muy blandos y rápidos. Una combinación que quita el hipo. Blando y lento, vale. Rápido y duro, también. Blando y rápido = mucha aspirina para el dolor de cabeza. Lo que ocurre es que se marcan las pisadas, y claro no puedes ir por ahí tirando putts en plan rambo directo a tablero porque al estar rápidos los putts de metro dan canas.
No queda otra que pegarle sólidamente en este campo. Larrazábal ha empezado sólido y va tras Ormsby que en este momento lleva -7. Cañi me espera en la recepción para ir a calentar y comer algo antes de salir así que os tengo que dejar. Ele, un saludo y muchos berdis…


