Inicio Blogs Firma Invitada Un fenómeno único

Un fenómeno único

Compartir

Por David Durán 

La victoria de Shane Lowry en el Open de Irlanda nos sitúa de nuevo en una dimensión que es exclusiva del golf, ÚNICA  en el deporte.

Y no es sólo por la condición de amateur de este jugador, ya que al fin y al cabo la línea que separa hoy en día al profesional del aficionado, al más alto nivel, es muy delgada en muchos casos…

En realidad, lo que ha ocurrido con Lowry es sólo una muestra brutalmente exagerada de lo que pasa casi a diario o cada semana en la competición de élite. De acuerdo, no podemos negarlo: sorprende que un amateur de 22 años gane un torneo donde se encontraban, por ejemplo, 21 jugadores de entre los 100 primeros del mundo. Es increible, extraño, de una genialidad magnífica, extrema y rara…

¿Pero no es aún más sorprendente que Padraig Harrington o Miguel Ángel Jiménez ni siquiera pasaran el corte en Baltray? En realidad no lo es. Ocurre con mucha más frecuencia de la que se da en otros deportes. La igualdad en golf es máxima, bestial.

La diferencia entre Tiger Woods (y miren de quién estamos hablando) y el número 200 del mundo es sensiblemente inferior a la que existe entre Rafael Nadal y su número 200 del mundo; o la de Bolt y su 200 del mundo; o la de Phelps y su 200 del mundo. No es una sensación: pueden comprobarlo con los fríos datos de la estadística.

Es verdad que al final de cada temporada, como en las llamadas ligas regulares que se disputan en la mayoría de deportes colectivos, cada uno ocupa el lugar que le corresponde. Pero, pregunto: ¿en qué disciplina deportiva individual puede ocurrir lo que vimos en el último The Players, un torneo donde están los mejores del mundo, y en el que este año ni el número uno, ni el número dos, ni el número tres del mundo tuvieron siquiera opciones lejanas de victoria? Única y exclusivamente se da en el golf. Con mayor o menor frecuencia, pero sólo se da en el golf.