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Una hazaña digna de los mejores

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La Ryder Cup 2012 quedará archivada para siempre como una de las mayores gestas de la historia del deporte. Lo que hizo Europa fue simplemente espectacular…

Hubo muchos momentos increíbles que seguramente perdurarán en la memoria de todos los aficionados durante mucho tiempo, pero si yo tuviera que decidir cuál fue la clave del domingo me decantaría por la combinación de dos instantes: por un lado el ‘tranco’ que Justin Rose metió en el hoyo 17 y que dejó a Mickelson muy tocado; y por el otro el putt de Furyk para birdie en el hoyo 16 que ya estaba celebrando cuando le hizo corbata contra Sergio García. Prácticamente, ambas situaciones coincidieron en el tiempo y ahí se vio que todo estaba saliendo según el guión perfecto, que la remontada era más que posible. Además, incluso añadiría el fantástico tiro que se sacó de la manga Francesco Molinari poco después en el hoyo 16 contra Tiger, aunque después no consiguiera meter el putt. Fueron unos minutos de película.

Es evidente que en el resultado final lo que cuenta son los puntos que se ganaron, pero yo creo que también hay que destacar los tres puntos que se perdieron, ya que consiguieron llevar sus partidos hasta el final. Fue una especie de demostración de que en Europa nadie iba a tirar la toalla por mucho que la cosa estuviera renegra. Mención especial merecen Graeme McDowell y Peter Hanson. Cuando todo parecía que sus partidos se iban a decidir por la vía rápida consiguieron pelear el punto y llevarlo hasta el final. Todo eso también suma, aunque matemáticamente no contabilizara.

Por supuesto, me alegro muchísimo de que fuera Martin Kaymer el que metiera el putt decisivo para ganar la Ryder. Es amigo mío y seguro que esto le vendrá genial después de una temporada en la que no le estaban saliendo las cosas. Igual desde fuera parece un putt fácil, pero no lo era. Lo tiró perfecto y encima con toda la presión de que si lo metes ganas la Ryder y si lo fallas la pierdes.

En definitiva, lo que ocurrió en Medinah fue una asombrosa hazaña deportiva digna de los mejores.