
Por David Durán.
Sergio ya es flamante Número 31 del mundo. Todavía no parece ese su sitio. Sobre todo después de la demostración de Castellón…
Hay que persistir en el intento de valorar convenientemente lo que ha hecho este jugador. Y para ello puede que baste con reescribir, quizá editado en mayúsculas, su récord: NUNCA NADIE HABÍA SUMADO SÓLO 257 GOLPES EN CUARENTA AÑOS DE HISTORIA DEL CIRCUITO EUROPEO.
Hay que estar algo más que inspirado para obtener un logro así. La inspiración te ayuda a embocar un putt de 20 metros, si ustedes quieren, pero no por sí sola a encadenar vueltas de 67, 64, 63 y 64 golpes.
Y Sergio seguramente va a demostrarlo en breve con progresivos ascensos en el ranking mundial. Da la sensación de que es hoy, con 31 años, cuando García ha cuadrado buena parte de las coordenadas del éxito personal o vital: trabajo, disfrute, equilibrio, una adecuada relativización de las expectativas…
La clave de este momento suyo podemos encontrarla también en un comentario que el jugador brindaba ayer, tras su triunfo. Vino a decir que su victoria no le producía ninguna liberación interior, sino sólo una gran satisfacción. Y lo que es mejor: todos los que allí estábamos le creímos. Porque es esa la imagen que hoy transmite. Aquella crispación reivindicativa de ‘El Niño’, es historia. ‘El Niño’, como tal lo entendimos en su día, es historia.


