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Entrevista con Pablo Ereño tras acabar sexto en los Nationals y asegurar la tarjeta del Korn Ferry Tour

Lágrimas de orgullo, alivio y emoción

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Pablo Ereño, recibe el reconocimiento en los Nationals tras acabar en la sexta posición.
Pablo Ereño, recibe el reconocimiento en los Nationals tras acabar en la sexta posición. © NCAA

A falta de tres hoyos para terminar ya no puede resistir la tentación… y la necesidad. Tiene saber dónde está en el torneo. Saca el móvil y toca el botón de live scoring. Última jornada de los Nationals de la NCAA y su futuro más inmediato está bailando en el alambre. Un golpe más o menos y la diferencia es jugar la siguiente semana en el Korn Ferry Tour, antesala del PGA Tour, o el PGA Tour Américas, la tercera división. La diferencia es grande. Hay que saber.

Está cuarto y le quedan los hoyos 7, 8 y 9. La cosa pinta bien, pero no es definitiva. Por el otro lado terminan con un par 5, por lo que para mantenerse ahí toca hacer un birdie más. Cabeza fría y corazón caliente. No quiere lanzarse a la desesperada porque el Omni Resort La Costa de San Diego es traicionero. Se lo repite a sí mismo. «Hay que hacer un birdie, sí, pero siguiente el plan».

Su extraordinaria disciplina recibe recompensa rápidamente. En el hoyo 7 llega un bonus. Mete un putt de birdie de 10 metros. Estaba entre palos. El agresivo a bandera y que se podía ir largo era el 9. El que dictaba la lógica era el PW. Opta por lo segundo. Premio. Ahí tiene el birdie, aunque el trabajo no está acabado. Los hoyos 8 y 9 no son fáciles.

El 8 es un par 3. Tira a centro de green y dos putts. Un paso más. Queda el 9. No será fácil. La bola, caprichosa, no acaba en calle, aunque desde el tee lo había parecido. Está en el rough por poco, lo justo para hacer dudar. El riesgo es que salga flyer. La bandera está larga. Efectivamente, la bola sale viva y se pasa. Se deja un chip de vuelta curiosón. No es lo mejor cuando sabes que te estás jugando todo. Lo ejecuta a la perfección. Una obra de arte. No la mete de milagro y se queda al lado del hoyo. Par dado. Sin sufrir. Gloria. Tarjeta del Korn Ferry al bolsillo.

Esta historia pertenece para siempre a Pablo Ereño. Y tiene mucho mérito. El golfista madrileño de la Universidad de UCLA cerró de esta manera tan brillante su etapa universitaria. Aún tiene los exámenes finales en dos semanas y jugará la Palmer Cup, pero sus cuentas deportivas con la uni están más que saldadas. A partir de ahora se le abre un mundo apasionante. Es la etapa profesional, pero con unas oportunidades espléndidas. Las que se ha ganado.

Lo más inmediato será jugar este lunes la previa del US Open de Oakmont en Valencia, California. Después, disputará la citada Palmer Cup y acto seguido será el US Open, si logra la clasificación, o el Blue Cross and Blue Shield of Kansas Wichita Open del Korn Ferry. Así, su debut absoluto en un torneo profesional será o en el US Open o en Kansas. Ereño no ha tenido la oportunidad de jugar ningún torneo como pro en su etapa amateur. Cosas que pasan y que parecen inexplicables desde fuera.

Pablo Ereño nació el mismo día que Tiger Woods (30 de diciembre), aunque 28 años más tarde. «Y el mismo que Lebron James«, aclara raudo a Ten Golf durante la conversación. Como referencias no están nada mal y mucho menos para alguien que se ha empapado hasta las trancas de la cultura de California y Los Ángeles. No en vano, vive a mitad de camino entre Bel-Air y Beverly Hills. Hace unos días, por ejemplo, fue a jugar a un campo de golf y se encontró con J.J. Redick, entrenador de los Lakers. Estuvieron hablando un buen rato sobre Luka Doncic. Son cosas que pasan en Hollywood.

En cualquier caso, Pablo tiene los pies bien sujetos al suelo y sabe muy bien lo que quiere. «Voy a jugar los ocho torneos que tengo del Korn Ferry Tour (entra a todos). El primer objetivo es mantener los derechos de juego para el próximo año. Para ello tengo que quedar como mínimo entre los 100 primeros (aunque si acabar en el top 75 es todavía mejor, se asegura una mejor tarjeta). Lo siguiente sería acabar entre los 25 mejores para sacar la del PGA Tour, aunque sé que para eso es muy difícil porque estoy en inferioridad de condiciones con el resto que lleva jugando toda la temporada», apunta. Si no logra la tarjeta del PGA Tour, disputará la escuela. En función de cómo acabe en el Korn Ferry irá directo a la final o tendrá que jugar la segunda fase. Además, estaría encantado de jugar lo que pueda en el DP World Tour. Necesitará invitaciones. «Esto ha sido una etapa muy bonita en mi vida, pero realmente soy alguien muy familiar y me gusta estar cerca de los míos. Los he echado de menos en estos cuatro años y mi idea es volver a España y a Europa, así que el DP World Tour quiero que sea importante en mi vida», señala.

La tensión de la Final de la NCAA se podía cortar con un cuchillo. Por eso, Ereño no tiene ningún reparo en reconocer que cuando todo acabó y se dio cuenta de que lo había conseguido, no pudo contener las lágrimas. «No sé muy bien qué me pasó, pero fue algo natural. Brotó. Fueron lágrimas de orgullo y de alivio. También, seguro que había algo de tensión, cansancio, la felicidad de que mi padre vino a verme y estuvo conmigo toda la semana, así como mi compañeros que no pasaron el corte y que me siguieron todo el tiempo… También fueron lágrimas de una etapa que se cierra y que ha sido bonita y muy importante», explica.

En este sentido, Ereño tiene muy claro cómo han sido los cuatro años en UCLA. «La mejor manera de definirlos sería de crecimiento personal y profesional. Llegué aquí con 17 años y apenas sabía hablar inglés. He mejorado mucho como persona, me relaciono mejor, soy más maduro. También en el campo de golf he crecido mucho. Me conozco mejor a mí mismo y consigo adaptarme a lo que toca», señala.

En toda esta etapa hay dos personas que le han marcado por encima de todo, más allá claro de amigos y familiares. Uno es Armen Kirakossian, su head coach en UCLA desde su segundo año. De origen armenio y procedente de Arizona State, donde ejerció como asistente. «Me ha cambiado la vida bastante. Siempre me ha dicho que yo era un buen jugador. Ha confiado mucho en mí y cuando eso te viene de alguien que sabe mucho y que ha entrenado a jugadores como Theegala o Kevin Yu, ayuda mucho. Siempre me dijo que me faltaba juego corto para ser top, especialmente el chip rodado. Fíjate que es seguramente el más fácil que hay, pues a mí se me daba muy mal. Ahora creo que tengo un buen juego corto. En Los Nationals fue clave, por ejemplo», afirma.

La otra persona es Ana Palomo, su psicóloga. Fue nadadora profesional y participó en los Juegos Olímpicos de Sydney y Atenas. «También me ha cambiado la vida y no sólo en el golf. Me ha enseñado a conocerme mejor, saber quién soy, lo que me gusta, lo me hace feliz. Desde que estoy con ella me veo siendo yo en el campo de golf y creo que eso reluce en el juego», remata.

Pablo se encuentra ahora mismo en el puesto duodécimo del ranking mundial amateur, aunque todavía no se han actualizado los resultados de los Nationals. Veremos si termina su etapa incluso entre los diez mejores del mundo. Sería su mejor posición. Sería terminar en los más alto. Pablo Ereño empieza ahora una nueva vida y lo cierto es que parece hacerlo en el mejor momento posible.