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Pep Anglés escribe sobre los vaivenes mentales de un deportista profesional

Una pequeña reflexión: una lucha sin ego

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Pep Anglés, junto a Eduardo de la Riva.
Pep Anglés, junto a Eduardo de la Riva.

Escribo, a veces. Me lo guardo siempre para mí, pero aquí va una pequeña reflexión.

Llevo muchos años persiguiendo un “objetivo”, intentando buscar un punto final, una meta. Como atleta profesional, te mueves arriba y abajo por un camino que parece no terminar nunca, muy claro a veces, muy borroso otras, construyendo una imagen de ti mismo basada únicamente en tu rendimiento.

Esto es ser un atleta: te ganas el respeto exclusivamente por lo que puedes hacer y por lo duro que trabajas. El deporte es en gran parte una meritocracia, y esto veces es una forma complicada de vivir. Todo lo que llega a ti está basado únicamente en lo que haces, y si todo lo que llega a tu vida está basado en eso, fácilmente te conviertes en un ser ególatra, ¿cómo no? La vida está sucediendo delante de ti pero tu estado predeterminado es estar completamente ensimismado.

Al tratar de perseguir esta “meta”, esta proyección mental de lo que uno cree que realmente quiere, me he desviado del camino, me he distraído, he tomado malas decisiones y también he acertado en otras, he sacrificado todo por el deporte, y también he hecho todo lo correcto y no ha sido suficiente, no cuando pongo todo mi propósito en esta visión orientada únicamente a los objetivos.

En el proceso de volver a encontrar mi ritmo, me he dado cuenta de que, para mí, no existe una “meta” que me mantenga en el camino, ni un objetivo, sino que lo que me sostiene en movimiento es la lucha, una persistente batalla la cual me mantiene hambriento y me ayuda a construir un proceso basado en la determinación, disciplina y constancia en ser un profesional en cada pequeña acción, cada detalle diseñado específicamente para un rendimiento de alto nivel. Sé que cada mañana, cuando me miro al espejo y no soy el atleta que quiero ser, eso es lo que me mantiene adelante.

En relación al primer punto que mencioné, ahora avanzo en mi camino a través de una lucha “sin ego”, y esta es una herramienta de aprendizaje y de desarrollo de carácter. Personalmente, no puedo depender sólo de la motivación, es demasiado volátil, se basa en resultados, y la mayoría de las veces tengo que hacer lo que tengo que hacer independientemente de cómo me sienta.