Hay torneos que hablan por sí solos. En Japón, pocos tienen la solera del Dunlop Phoenix Tournament, un clásico de noviembre que ha visto desfilar a medio Olimpo del golf mundial. Por allí han pasado, y ganado, Tiger Woods, Seve Ballesteros, Brooks Koepka, Luke Donald, Thomas Bjørn, Ian Poulter o Padraig Harrington. Un plantel que intimida… y que también explica por qué la invitación que ha recibido Alex del Rey no es una más: es una puerta abierta a un torneo con mucha historia.
Es que además aunque solo Seve lo ha llegado a ganar (1977 y 1981), este torneo tiene un corazón sorprendentemente español. España acumula siete segundos puestos en su historia: tres del propio Ballesteros, dos de Sergio García y otros dos de Gonzalo Fernández-Castaño, el último en 2011. Fue precisamente Gonzalo el último español en jugar el Dunlop Phoenix, allá por 2014. Diez años largos de ausencia. Hasta ahora.
El torneo ha vuelto a mirar hacia España y ha decidido invitar a Alex del Rey, que no lo ha dudado un segundo. El madrileño, que según ha reconocido él mismo a Ten Golf, es un enamorado de Japón desde hace años, ha aceptado con una sonrisa la oportunidad. El país le trae buenas vibraciones: el año pasado acabó 24º en la prueba del DP World Tour disputada en tierras niponas. No es un triunfo, pero se siente cómodo.
No es casual que este año otra de las invitaciones haya ido a parar a Nick Dunlap, uno de los nombres emergentes del golf estadounidense. El Dunlop Phoenix no solo busca estrellas consolidadas, también quiere talento joven con proyección internacional.
Para Alex será una semana para competir en un escenario único: un torneo de prestigio mundial en uno de los países que más cuida este deporte. Para la Armada, una especie de reencuentro con un lugar donde históricamente se ha jugado muy bien y donde todavía resuenan los ecos de Seve, de Sergio, de Gonzalo… y ahora, quizá, de Álex del Rey.



