Inicio Grandes Circuitos Aquellos últimos 27 hoyos de Pablo en Oitavos Dunes que hicieron historia

Aquellos últimos 27 hoyos de Pablo en Oitavos Dunes que hicieron historia

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Pablo Martín, la semana pasada en Aloha

  

Pablo Martín se encuentra en Oitavos Dunes, el recorrido donde hace poco más de un año pegó el 'gran pelotazo' al convertirse allí en el primer jugador amateur que ganaba un torneo del circuito europeo. Allí, a partir de mañana defenderá su título en el  Estoril Open de Portugal…

No se llevó ni un duro hace un año, porque no quiso hacerse profesional en ese momento, lo que dice mucho de lo bien amueblada que está la cabeza de este joven talento y la de su familia. Y es que Pablo estaba entonces comprometido con su universidad americana, Oklahoma State, para competir con su equipo hasta final de la temporada (hasta junio de 2007) y no quiso dejar tirados a sus compañeros. Hay cosas más importantes que el dinero, pensó, y eso que estamos hablando de un premio que superaba los doscientos mil euros… De sombrerazo.

Un torneo se gana desde el primer al último golpe, por supuesto, pero siempre hay rachas y momentos claves. El joven malagueño, por ejemplo, se plantaba en el tee del hoyo 10 el sábado con un resultado acumulado de +2 en los 45 hoyos jugados hasta ese momento. En el día del movimiento, la tercera jornada, Pablo mantenía el tipo, lejos de la cabeza, situado en torno al puesto 25 de la clasificación…

Hasta ese momento, Martín acumulaba desde el jueves 9 birdies, 11 bogeys y 25 pares. Pero entonces, jugó magníficamente ese hoyo 10 de Oitavos Dunes, un par 4 de más de 400 metros, y le hizo birdie. Acto seguido, en el hoyo 11, un par 4 corto al que se puede llegar a green desde el tee si se toman ciertos riesgos, Pablo firmaba un eagle… Desde entonces ya no hubo errores. El malagueño firmaba un 29 en los segundos nueve hoyos (todavía hizo tres birdies más…) y después, el domingo, encadenaba otros 18 hoyos sin un solo bogey y tres birdies. En total, 27 hoyos sin bogey y con un acumulado en ese tramo de -9. Avasallador. 

Al margen de su juego, magistral en los últimos 27 hoyos, la fortuna también estuvo de su lado. El domingo, luchando ya a las claras por la victoria en el partido estelar, se plantaba como líder destacado en el tee del hoyo 15, un par 3 de 170 metros. Su golpe de salida aterrizó a la izquierda de green, en una zona muy complicada. La bola quedó mal situada, con un pequeño arbusto justo detrás, en la zona de golpeo. Difícilmente iba a poder salir de allí con algo mejor que un bogey… Pero la suerte le sonrió, puesto que el 'stance' natural sobre la bola situaba al jugador con un pie encima de una boca de riego. Así, y tras consultar con un árbitro, pudo dropar y su bola quedó en mucho mejor posición. Pablo realizó un magnífico approach y firmó un par con sabor a eagle… Tres pares más en los hoyos 16, 17 y 18 le dieron el triunfo histórico.