Carlos Pigem regresa al Asian Tour. El golfista ilerdense ha conseguido una de las tarjetas en la gran final de la Escuela que ha terminado este domingo en el complejo Lake View Resort de Hua Hin, en Tailandia. Con un par, Carlos. O más bien, con cuatro. Cuatro tarjetas de par y un desempate han sido suficientes para hacer bueno, o muy bueno, el resultado de cinco bajo menos de la primera jornada allá por el miércoles.
Ha sufrido. Ha sufrido mucho. Es lo que tocaba. Casi siempre toca en una escuela de clasificación. Sea donde sea y como sea. Pigem llegaba a la quinta y última jornada de la final justo en el número que hacía falta para, al menos, meterse en el playoff, ya que accedían al circuito los 35 justos, sin empates. Parecía que una vuelta de par podía ser insuficientes, pero unas condiciones de juego algo más bravas hoy y los nervios propios de todo lo que se está jugando en los últimos 18 hoyos, ha hecho que el par haya sido suficiente para mantenerse dentro del desempate.
Pigem ha tirado de raza. Como siempre. A garra y espíritu de lucha no hay quien lo derrote. Su vuelta ha sido una montaña rusa. Empezaba con bogey en el 1, seguía con birdies en el 4 y en el 8. Cuando parecía que sacaba la cabeza, zasca, otro bogey en el 9. Pasaba al par el primer tramo de la vuelta. Quedaban nueve hoyos y todo por decidir. Carlos ha tirado de experiencia, ha sido fiel a la estrategia y ha tratado de minimizar los errores. Ha hecho un bogey en el 13, que lo dejaba fuera de la batalla, pero regresaba pronto con un gran birdie en el 15, par 5. Quedan tres hoyos y con un birdie se metía, con el par se iba al desempate y con un bogey se quedaba fuera.
Como cinco días de sufrimiento parecían pocos, Pigem ha ‘decidido’ acabar con tres pares seguidos y meterse en un multitudinario playoff. Han jugado doce jugadores por ocho plazas. La guerra. Y Carlos ha salido vivo. Dentro. Prueba superada. Una más. Cuando ya no había red debajo del alambre. Meta alcanzada. Pigem ha logrado una de esas ocho plazas que había en juego en el desempate y ha conseguido, de nuevo, la tarjeta del Asian Tour.
El golfista ilerdense de 35 años regresa tras un año de ausencia al circuito asiático con los derechos completos. El golf le da una segunda oportunidad. O más bien, Pigem se saca de la manga una segunda oportunidad cuando parecía que la competición había pasado a un segundo plano. Así lo confesó hace justo un año, después de perder la tarjeta asiática en 2024. Se acabó, dijo. Seguiré jugando al golf porque es lo que más me gusta, pero de otra manera, fueron más o menos sus palabras.
Quién sabe si precisamente el hecho de apartarse un poco del día a día de la competición es lo que ha permitido que vuelva por todo lo alto. Lo que ha jugado este año lo ha hecho muy bien. Han sido 11 torneos, con un quinto puesto en el Challenge de Cádiz. Además, de sus cinco últimas apariciones, ya a final de año, en el Asian Tour, ha pasado cuatro cortes, con dos top 25 para terminar. El juego estaba ahí. Realmente nunca se había ido, simplemente hay veces que no esta fácil sacarlo.
Pigem regresa a su casa, a su circuito, a la competición donde ha sido más feliz y mejores resultados ha conseguido. En el Asian Tour ha ganado y ha competido durante siete años desde 2013. En 2016 alcanzó su mejor posiciones en el orden de mérito (13º), justo el año en el que ganó su único torneo valedero para el ranking mundial, el Yeangder Tournament Players Championship. Por supuesto, aquella victoria fue en el desempate. No podía ser de otro modo.
Además de la tarjeta completa del Asian Tour para Pigem, el golf español se lleva una gran categoría en el Asian Development Tour para Agustí Quinquilla, es decir, la segunda división del circuito asiático. El golfista de Barcelona alternará este circuito con el Alps Tour. Una nueva puerta abierta. El ganador de esta final de la Escuela ha sido el chino Yuxin Lin (-16), seguido del tailandés Shaurya Bhattacharya (-15). Entre los que han conseguido la tarjeta destaca el mexicano Roberto Lebrija, cuarto clasificado. La última jornada ha visto grandes descalabros, como el 81 del japonés Ishizaka, para pasar de la segunda posición al jugárselo todo en el desempate, el francés Leray, con 76 golpes o el indio Jaglan. Qué dura es la Escuela y, especialmente, en la última jornada.



