
Dicen que las cosas que se consiguen con mucho esfuerzo saben infinitamente mejor que aquellas que te llegan fácilmente. Eso dicen. De ser así, desde luego que a Carlos Pigem le va a saber a gloria la tarjeta del Asian Tour 2026 si es capaz de rematar este domingo la faena en la final de la Escuela que se está celebrando en Tailandia. El ilerdense está en el alambre. No hay margen de error. Ha entregado este sábado su tercera ronda consecutiva al par y ocupa el puesto 32º, es decir, justo en el número. Conseguirán la tarjeta mañana los 35 mejores, sin empates, con playoff por medio si hiciera falta. Quedan 18 hoyos. No hay más. Ahora mismo, Pigem tendría que jugar un desempate de cinco jugadores por cuatro tarjetas. Más al límite es imposible.
Claro que hay dos maneras de ver la situación de Pigem. En él está cómo quiera hacer la lectura. Una más negativa. Arrancó la final de la Escuela con un magnífico registro de cinco bajo par el primer día que lo colocó muy cerca del liderato y poco a poco se ha ido comiendo el colchón que tenía hasta situarse en esta situación límite. Se podría decir que ha ido perdiendo gas, aunque muy poco a poco.
La otra manera de verlo, más positiva, seguramente la más apropiada en estos momentos, es que no ha jugado todavía sobre par en los cuatro días que llevamos de Escuela y que cualquiera habría firmado estar en su situación cuando todo empezó allá por el miércoles. Después de una larga semana, en un torneo a 90 hoyos, te procuras la posibilidad de sacar la tarjeta estando justo en el número. No necesita ninguna cosa imposible. No es una cuestión de épica, al menos a priori, después ya veremos cómo se desarrolla la semana. Realmente, le debería valer con una vuelta bajo par, incluso un -1 podría o debería ser suficiente. Es muy probable, eso sí, que no le valga otra tarjeta de par, aunque dependerá de las condiciones de juego.
Pigem ha hecho el par hoy en el recorrido A&B del Lake View Resort de Hua Hin. Ha sido una vuelta con movimiento. Lo primero que consiguió fue un birdie en el hoyo 15, seguido de un doble bogey en el 16. Primer palo del día. Se recompuso perfectamente con dos birdies seguidos en los hoyos 1 y 2. Parecía que la vuelta despegaba, pero la lucha iba a continuar. Cayó otro bogey en el 4, un buen birdie en el 7 y otro bogey en el 8. Es lo que tiene la Escuela. Hay que pelear hasta el último momento y Carlos lo sabe mejor que nadie y lo tiene muy interiorizado. Así afrontará la vuelta final este domingo, lucharlas todas para conseguir el gran objetivo de regresar por todo lo alto al circuito que le vio conquistar su primera gran victoria como profesional.
Agustí Quinquilla (+3) no ha corrido la misma suerte que Pigem. De hecho, el golfista del El Prat no podrá ni siquiera jugar este domingo para intentar un último asalto a la tarjeta. Se ha quedado fuera del corte de los 70 mejores y empatados previsto tras la cuarta ronda. No ha sido un buen día. Le han faltado birdies. El putt, que tan bien lo acompañó en la previa, no ha estado a la altura en esta final. Ha hecho tres bogeys y un solo birdie y se ha quedado fuera. En cualquier caso, gran experiencia para seguir creciendo antes de afrontar una temporada completa y con las expectativas altas en el Alps Tour.
Más allá de los españoles, han pasado el corte un total de 71 jugadores, de los cuales sólo siete son europeos. Es cierto que la gran mayoría son asiáticos y oceánicos, pero el bajísimo número de golfistas del viejo continente es una demostración de lo mucho que cuesta adaptarse a las diferentes condiciones, especialmente la hierba, de los campos asiáticos. De hecho, ahora mismo con la tarjeta asegurada sólo habría un europeo: el francés Alexis Leray, en el puesto duodécimo, empatado con el sudafricano Justin Harding, uno de los nombres con más peso en este final.
El líder de la final de la Escuela a falta de 18 hoyos es el tailandés Shaurya Bhattacharya (-16), con un golpe de ventaja sobre el japonés Tomohiro Ishizaka (-15). Destacar la presencia del mexicano Roberto Lebrija (-14) en la tercera posición.


