Inicio Grandes Circuitos Asian Tour Colomo, un ‘camaléon’ que no deja de crecer

Colomo, un ‘camaléon’ que no deja de crecer

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Han pasado seis meses desde que comenzó la aventura. Una calurosa y húmeda tarde de enero en Bangkok Javier Colomo conseguía la tarjeta del Asian Tour…

Había una mezcla de sensaciones: satisfacción, cansancio, esfuerzo, ilusión e incertidumbre, mucha incertidumbre…

El español no sabía lo que se iba a encontrar. Llegamos al ecuador del viaje. “Creo que se ha superado cualquier expectativa”, asegura feliz desde una habitación de hotel en Bangkok, donde sigue haciendo calor, humedad y para hoy se esperan tormentas…

Colomo hace balance en Ten-Golf de esta primera mitad de temporada en el Asian Tour. Un balance cuajado de cosas positivas, con resultados muy buenos y experiencias impagables. Ha jugado ocho torneos además de la previa del British Open. Ha pasado siete cortes, tiene cuatro top 20, un segundo puesto y un quinto, precisamente el pasado domingo en Corea. Ha sumado 53.501 dólares y ocupa el puesto 28º en el Orden de Mérito. “Es algo más de la mitad de la tarjeta. El año pasado se consiguió con cerca de 80.000 dólares”, asegura con la ayuda de Cristina, mucho más que su mujer o su caddie en esta singladura asiática. La calculadora nunca deja de funcionar.

Más allá de los resultados, que hablan por sí solos, Javi se queda con las sensaciones; con la capacidad de adaptación a situaciones muy diferentes y muy adversas; con el juego, con la competición… Han sido seis meses de crecimiento constante. Es un jugador más fuerte, más sólido, más preparado… más jugador. Ha estado al menos tres domingos con opciones de ganar. Pocos reproches. “Uno siempre quiere ganar porque es lo más bonito y porque, sin duda, habría facilitado muchísimo las cosas. Pero ganar no lo es todo. En estos meses he aprendido a valorar lo que supone un tercer puesto, o un cuarto, o un quinto… Aquí se trata de ir sumando. El objetivo se puede conseguir con un triunfo, claro, pero también con cuatro top 5”, explica.

El ejemplo más cercano ocurrió el pasado domingo en el Volvik Hildesheim. “Empecé con dos bogeys en los primeros hoyos y veía que la victoria era ya casi imposible. Sin embargo, en lugar de bajar los brazos pensé que había que seguir luchando para terminar lo más arriba posible, tercero mejor que cuarto, cuarto mejor que quinto, y con esa actitud al final volví a tener opciones de ganar”, apunta.

La experiencia del último día en Corea fue imborrable. “Pese a que no era un torneo importante, había muchísimo público. Me parecía increíble. Sólo en nuestro partido serían unos doce voluntarios llevando el marcador, controlando a los aficionados… Tienen una cultura de golf espectacular. Además, fue un ambiente muy bonito. Me tocó jugar con el coreano que ganó al final (In-woo Lee) y hay que ver cómo gritaba la gente. Lo animaban más a él, es lógico, pero también aplaudían mis golpes y me decían cosas. Tenía el ambiente en contra, pero con respeto. Me encanta jugar con tanto público”, afirma.

Al margen de la experiencia y del ambiente, Javi se queda con un aspecto aún más positivo de esa ronda final. No ha sido la mejor semana de juego del año. Por ejemplo, la anterior en la Queen’s Cup, donde terminó 17º, fue mucho mejor. “No estuve fino. Hice durante el torneo cuatro o cinco swings malos y me costó adaptarme a la hierba de Corea. Era como grama y no sabías cómo te iba a responder la bola incluso desde la calle. En cualquier momento te podían salir ‘flyers’. Precisamente, uno de esos swings malos fue en la salida del 16. Era un par 5 y apreté para poder dejarme un tiro más corto a green y llegar bien de dos. Pero la cerré por completo y me fui al agua. A punto estuve de salvar el par, pero fallé un putt corto para par después de pegar un tirazo de cuatro”, explica.

Ahí se difuminaron sus opciones de victoria, sin embargo, la lectura debe ser positiva. “Sin jugar como yo sé que puedo jugar, sin estar fino ni cómodo con el swing, conseguí darme una oportunidad de ganar. Esto es muy bueno. Los grandes jugadores no son los que sólo hacen excelentes resultados cuando están jugando bien, son aquellos que cuando no están bien también son capaces de salvar una buena tarjeta”, señala. Colomo no para de crecer.

Sus estadísticas explican perfectamente lo difícil que puede ser adaptarse a las diferentes condiciones del Asian Tour. Cada semana se juega en un país diferente, con un clima distinto, hierbas que no tienen nada que ver… Hay que ser un camaleón. “Esto afecta principalmente en el green y alrededores. En las salidas no hay problema porque le pegas desde un tee y en la calle, más o menos, te puedes defender, pero en los greenes es mucho más difícil”, señala. Colomo es el undécimo del Asian Tour en greenes en regulación, el 13º en distancia de drive, 57º en calles cogidas y 118º en media de putts. Número que apoyan su reflexión.

La buena temporada del jugador extremeño en Asia ya está dando sus réditos. Se ha colocado en la segunda posición después del segundo re-ránking del Circuito. Esto significa que, por ejemplo, ya se ha asegurado su presencia en el Barclays Singapur Open, el torneo que ganó Gonzalo Fernández Castaño en 2011 y que más dinero reparte del año allí.

Colomo vuelve ahora a España por dos meses, tiempo en el que el Asian Tour para. Jugará el Campeonato de España de profesionales, el Peugeot y algún torneo del campeonato de profesionales de Madrid. También descansará, por supuesto, para cargar pilas y afrontar la segunda parte de la temporada donde se concentran muy buenos torneos. Regresa a Oriente a finales de agosto para ocho semanas seguidas. Y entonces, seguirá creciendo… Esto no para.