La última jornada del Mercuries Taiwan Masters se ha jugado bajo la poderosa y constante amenaza de la madre naturaleza. Un clásico en aquella parte del mundo y mucho más en estas fechas. El tifón Fitow, al que hoy se esperaba con miedo en Taiwán, pertenece a la categoría 2 de huracanes.
Es decir, vientos cercanos a los 200 kilómetros por hora. Fitow no ha terminado de romper en el Taiwan Golf and Country Club, al norte de la isla, y el torneo se ha podido terminar, pero su influencia se ha dejado sentir en una última jornada demencial.
Carlos Pigem y Javier Colomo, los dos españoles que esta semana han librado una cruenta batalla contra el viento y la lluvia en Taiwán, han vuelto a demostrar hoy domingo que son guerreros de una pasta especial. Al otro lado del mundo, sin opciones de victoria y con un tiempo infernal, los dos han conseguido mejorar posiciones, sumar dólares y hacerse un poquito más fuertes como jugadores.
Pigem firmaba hoy 75 golpes para un total de +10. Ha terminado en el puesto 16º, a sólo dos impactos del top ten y tras recuperar hoy once posiciones. El ilerdense ha conseguido tres birdies a pesar de coger sólo siete calles y nueve greenes. La palabra superviviencia se queda corta en un día así.
Colomo, al igual que Pigem, ha hecho tres birdies y también ha recuperado once posiciones después de entregar una tarjeta de 76 golpes para un total de +14, puesto final 33º.
Los dos españoles están luchando por mantener la tarjeta del circuito asiático. Con demostraciones así ponen de manifiesto, si es que alguien aún tenía alguna duda, que se dejarán hasta la última gota de sudor en el intento. Aún quedan casi una decena de pruebas para conseguir el objetivo.
La victoria en Taiwán ha sido para el australiano Scott Hend. Es su cuarto triunfo en el Asian Tour, el primero saliendo de líder el domingo. Es el único jugador que ha terminado bajo par el torneo (-3) tras una jornada final durísima. Hoy sólo un jugador ganó al campo, el tailandés Thaworn Wiratchant, actual ganador del Asian Tour, y se han registrado nada menos que once vueltas por encima de 80 golpes. Golf extremo.


