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Balas de fogueo (II)

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– David Lynn venció por K.O. a Thomas Levet en el partido de los 493 euros. O lo que es lo mismo: en la batalla por hacerse un hueco en el Volvo Masters…

Lynn (puesto 60 del OM) firmó una tarjeta de 68 golpes, para un total de -12, mientras que Levet (puesto 61 del OM), con 73 golpes, marcha con -6. El inglés tiene medio billete para Valderrama en el bolsillo. El francés deberá quitárselo a otro. Oosthuizen tiene muchas papeletas.

 

– Otro que tiene medio o tres cuartos de billete es Nacho Garrido (-9). El madrileño ocupa el décimo puesto y parece imposible que con un solo día por delante pueda perder su condición de jugador del Volvo. Ya sabes, Nacho, revisión rapidita al coche, carretera y manta y nos vemos en Valderrama.

 

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Álvaro Velasco jugó ayer junto a Justin Rose y Ángel Cabrera

 

 

– Velasco y el partido de su vida. Nada más salir los horarios de salida de la tercera ronda, Álvaro Velasco se llevó un gran alegrón. Compartía partida con Justin Rose y Ángel Cabrera. "He jugado con algunos jugadores muy buenos, pero sólo uno. En global sí creo que es el mejor partido en el que he estado". Pues el muchacho ha hecho las mismas que Cabrera y una menos que Rose. Ahí queda su tarjeta de presentación.

 

– El endiablado hoyo 16. Cada campo tiene un hoyo emblemático y otros que, según qué días, se convierten en diabólicos. Eso ocurrió ayer con el par 3 del 16. Iban pasando jugadores y muchas bolas daban con su caucho en el agua. La razón: el viento. Y es que como la noche a Dinio, el viento confundió a los golfistas. Por ejemplo, Álvaro Velasco lo explica así: “para mí el viento era todo en contra y de izquierda a derecha, sin embargo, después era al contrario, de derecha a izquierda y me fui al agua”. Rose también se fue al agua en su partido y Cabrera estuvo a punto. Pese a todo, Velasco, que destila humildad en cada comentario, añade “de todos modos, lo primero es que falle el golpe”. El hoyo 16 es el tercero más difícil del torneo, sólo superado por el 3 y el 17.

 

– Sergio García ha podido jugar en el club de campo del Mediterráneo más de 3.000 rondas de golf. Eso significa que ha jugado el hoyo 11 en más de 3.000 ocasiones. Pues bien, aunque no se lo crean, los campos de golf nunca dejan de sorprender: “Hoy ha sido la primera vez en mi vida que he mandado el golpe de salida del 11 al búnker del 18”.

 

– Despistes y reprimendas. El móvil puede jugarte malas pasadas en un campo de golf. Es una de las razones por la que está prohibido en muchos recorridos. Hoy, un despistado aficionado ha formado un lío tremendo. Mantenía una conversación subida de tono, mirando al suelo, concentrado solo y exclusivamente en su interlocutor y andando muy rápido. Sus voces eran cada vez más altas y se encaminaba directamente al green del hoyo 4. Seguía mirando al suelo y no se daba cuenta de nada. De repente se vio al pie del green, abroncado por todo el público y con la estupefacta mirada de Levet, Lynn y Delamontagne, que se encontraban pateando. Su cara se convirtió en un tomate de la huerta levantina.