
Echaba humo Rafa Cabrera Bello el sábado en Royal Lytham. Y también el domingo. No es sólo un decir, porque en realidad casi podía verse. Pura frustración…El links inglés no dio tregua a nadie en el Open, pero además el canario sentía que pagaba muy caro cada error, por minúsculo que fuera.
Por eso, el 66 en Akron de este jueves no deja de ser un magnífico modo de sacarse aquella espina.
La realidad es que el jugador español, a día de hoy, se pone sobre el primer tee de la semana con la idea de salir a competir con quien toque, con quien sea, se llame como se llame. Así que no vale cualquier vuelta, no vale cualquier resultado. La exigencia es máxima y, aunque aún tiene que aprender mucho, puede decirse que ha dado el salto de la excelencia.
¿Cuánto se puede aprender de un Número 1 mundial durante una vuelta de prácticas? Seamos consecuentes: al nivel de estos deportistas, probablemente muy poco. Rafa salió a jugar esta semana junto a Sergio García y Luke Donald una vuelta de prácticas. El miércoles, para ser más exactos. Y en todo caso, el sentido práctico de Cabrera no deja que nada se vaya por el desagüe…
La trascendencia del asunto va más allá. Porque el nivel notable de rendimiento del español ha tocado prácticamente todos y cada uno de los meses del año en curso. No se trata, en su caso, de una semana de inspiración en Dubai… Por supuesto, un gran resultado en el Bridgestone supondría un paso de enorme importancia en un jugador de sus características, que todo lo procesa con frialdad una vez pasado el calentón… Como en el British.


