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Ten Golf habla con Joshua Berry a las puertas de su tercera temporada en el DP World Tour

¿A la tercera irá la vencida?

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Josh Berry
Josh Berry. (Photo by Octavio Passos/Getty Images)

Joshua Berry rozó la victoria en la Final de la Road to Mallorca. Peleó hasta el hoyo nueve del domingo por hacerse con su segundo título del año y pelear incluso el ranking anual, pero más allá del resultado final, el inglés ha confirmado lo que ya venía apuntando desde hace tiempo: 2025 ha sido el año de su consolidación.

Hace dos años que Berry asomó la cabeza en el profesionalismo. En 2023, con apenas 18 años, se convirtió en el segundo jugador más joven de la historia en conseguir la tarjeta del DP World Tour. Un talento precoz que deslumbró, pero que pronto descubrió la crudeza de jugar con los mayores. Su primer año en la élite, el de 2024, fue un aprendizaje a fuego: 17 torneos, sólo tres cortes superados y un mejor resultado en el puesto 23. Duro, pero formativo. Berry volvió a la escuela y recuperó sus derechos, decidido a no perder el rumbo.

El 2025, en cambio, arrancó distinto. En febrero firmó su primer top ten en el DP World Tour. En marzo dio un golpe sobre la mesa ganando en el HotelPlanner Tour y repitiendo como segundo la semana siguiente. Y en abril volvió a colarse entre los diez mejores en el Tour principal. Todo parecía encaminarse hacia un año de asentamiento, jugando mucho y mejor.

Hasta que llegó el momento de decidir. En China, Berry optó por centrarse en el Challenge Tour. Una decisión valiente, incluso arriesgada, que podía parecer un paso atrás pero que escondía una convicción: quería crecer de forma sólida, sin saltos en falso. El tiempo le ha dado la razón. Cerró la temporada con seis top ten, un estatus superior y, sobre todo, la sensación de haber encontrado su sitio. No está dando pasos hacia atrás, está construyendo una base.

Con apenas 20 años, Berry empieza a comprender lo que significa competir cada semana. “He aprendido a medir mejor mis esfuerzos”, nos reconocía en la final en Mallorca. “A veces he trabajado demasiado entre torneo y torneo y no he gestionado bien los descansos. Este año me ha ayudado a creer más en mí y a entender cómo quiero crecer como jugador”.

De cara a 2026, el inglés lo tiene claro: «debo creérmelo más». Ha demostrado que puede competir con los mejores y que su talento tiene recorrido, pero ahora busca hacerlo desde la convicción. Tras dos años peleando por mantener los derechos en la élite y acudir a vías alternativas para conseguirlo, ¿será su tercer año el de su consagración definitiva?