Podemos dar fe de que es cierto: Alejandro Cañizares (-4) entregaba su hermosa tarjeta de 68 golpes en esta primera jornada del Challenge de Cádiz y realmente no sabía cuántas había hecho. Sabía sobre todo dos cosas: que había pateado como los mismos ángeles y que, sobre todo gracias a eso, había terminado bajo par…
Es una historia mil veces repetida, pero no por ello deja de ser interesante. Intrigante. Un jugador de golf de alto nivel que viene pasándolas canutas en los últimos tiempos, después de haber sufrido además una molesta lesión en el cuello que casi lo tuvo seis meses parado el año pasado; un jugador que, para más señas, el día antes de arrancar el torneo, no encuentra ni una sola sensación medio buena en el Pro-Am y que casi anda buscando todavía ese algo que pueda ayudarle a dar un giro a su juego…
Un jugador de golf de alto nivel que, en definitiva, sale hoy a competir y se dice a sí mismo: “venga, déjate de historias, déjate de meterte presión, juega al golf, no se te ha podido olvidar, tira pa’ lante…”. Ha sido el caso de Cañi, que hoy se ha marchado del Iberostar Real Golf Novo Sancti Petri derrengado, pero con una sonrisa de oreja a oreja. No tiene desperdicio su reflexión, minutos después de firmar la tarjeta (VER VIDEO). Sus 68 golpes le permite ocupar la quinta posición, a cuatro golpes del líder James Nicholas (-8).
Por cierto: mucho antes de que Scottie Scheffler se pusiera a trabajar con Phil Kenyon, Cañi ya se había puesto en manos del gurú del putt. Por eso, aunque el profesor inglés tiene una larga cola a su puerta y no puede atender a todos, siempre encuentra tiempo para echarle una mano a uno de la vieja guardia, a uno de sus primeros clientes. “Si algo he hecho bien durante mi carrera, creo yo, es patear. Pero no en los últimos tiempos. Así que esta semana le pedí a última hora ayuda a Phil y está claro que algo hemos encontrado”, sentenciaba el jugador español. Y mañana, qué remedio, vuelta a empezar, sin dar nada por hecho ni tampoco por perdido.


