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Ángel no se permite que nadie trabaje más que él

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Ángel Ayora © Challenge Tour
Ángel Ayora © Challenge Tour

En el deporte hay ciertos tópicos que se repiten por activa y por pasiva. «El trabajo no se negocia» es uno de esos mantras. Es una frase real, bonita y muy en boca de cualquier atleta, pero es cierto también que, hay intensidades e intensidades. No todos se aplican la misma disciplina y algunos suplen con mucho talento. Con eso les basta.

En la Final de la Road to Mallorca hay un jugador que encarna a las mil maravillas la importancia que le da al esfuerzo, a la disciplina y al trabajo. Sorprende porque es el segundo jugador más joven del torneo: Ángel Ayora.

El español lo tiene grabado a fuego y para muestra, varios botones. Ángel no entiende de descansos durante la temporada, se trabaja de lunes a domingo. No hay más. Si quiere estar en lo más alto se trabaja cada día. Durante la pretemporada se concede el beneficio de descansar los domingos. Todo un exceso.

Otro ejemplo es de hace apenas unos días. Tras una intensa gira de dos semanas consecutivas compitiendo en China el andaluz no se concedía un día de descanso. A las ocho de la mañana estaba como un clavo entrando por la puerta del gimnasio. Precisamente la hora de arrancar a entrenar es otra de los pilares de su disciplina. Ayora entrena a las ocho de la mañana porque es la hora a la que abre el primer gimnasio de la zona. No se descarta

Todo esto viene labrado de una obsesión competitiva. Que nadie le pueda ganar terreno por haber trabajado más que él. Podrán superarle en talento, difícil pero posible, sin embargo en capacidad de trabajo entiende que no. Eso está en su mano.

Su entrenador, Juan Ochoa hace memoria y recuerda otro momento de esta temporada que le llamó positivamente la atención: «Al volver de su debut en el PGA Tour en Puerto Rico le dije que se tomara el tiempo que estimara para descansar y le dejé su espacio. El primer día libre por la noche me escribió diciendo que no necesitaba más reposo, estaba listo para volver a entrenar a la mañana siguiente». No se aguanta sin entrenar.

En definitiva, la mentalidad de este jugador es de alguien que tiene muy claro que su sueño es triunfar a este deporte. No hay otra meta entre ceja y ceja. Muchos lo dicen, pero Ángel lo deja claro día tras día con un compromiso inquebrantable.

Un meteórico ascenso basado en el trabajo. Mucho talento, pero mucho trabajo: «Si hace año y medio cuando me iba a hacer profesional me dices que a estas alturas ya iba a tener la tarjeta del DP World Tour no sé si me lo hubiera creído. Es impresionante, estoy muy agradecido, empecé el año peleando con invitaciones para poder seguir jugando en el Challenge Tour y haber sacado la tarjeta es increíble», afirma el español.

Pues sí, Ángel Ayora se ha ganado por derecho propio acudir a Mallorca a disfrutar. Es sexto en la Road to Mallorca con victoria incluida y 1.127,50 puntos en la mochila. Con las opciones intactas de ganar el ranking anual. Necesita un gran resultado por el que sin duda va a pelear, pero el trazo grueso, los deberes gordos están hechos, el año que viene jugará en el DP World Tour.

El de San Roque se encuentra a gusto en Alcanada, es un campo en el que hay que estar muy fino desde el tee y reconoce que es una de las facetas de su juego en la que más contento se encuentra. El viento es muy cambiante y juega malas pasadas, eso a él no le importa. Por falta de trabajo no va a ser.

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