El pasado jueves 22 de abril Nacho Elvira disputaba la primera ronda del Challenge de Madrid en El Encín, un torneo que controlaría de cabo a rabo para hacerse con la victoria. Y este sábado, 22 de agosto, ganaba el Rolex Trophy, su tercer triunfo en el Challenge Tour de 2015 que lo catapulta a la ‘primera división’ del golf continental. Habían pasado cuatro meses exactos entre un día y otro. Puede que cuatro meses no sean nada, pero a lo mejor sí son suficientes para dar un giro de 180 grados a una carrera.
Aquellas dos victorias en tres semanas y la obsesión posterior. «Gané en Madrid y luego en Austria poco después, así que tenía que centrarme ya en el Challenge, como era lógico. Más que nervios o presión por conseguir pronto el tercer triunfo, yo lo llamaría obsesión. Y no es bueno forzar las cosas. Poco a poco me fui relajando, consciente de que la temporada era buenísima y asumiendo que el objetivo era conseguir la tarjeta del European Tour para 2016. Así que en Madeira jugué mejor de nuevo y después he ganado el Rolex de forma un poco inesperada. Pero es eso: cuanto menos lo fuerzas, mejor te va».
Una temporada de todo o nada. O ganaba, o se quedaba lejos de los primeros puestos. «Hombre, ya firmaría yo ahora mismo ganar tres veces cada temporada, aunque en el resto de torneos no lo hagas muy bien. Quizá sí haya que buscar el modo de estar más veces cerca el domingo, pero me quedo con que he estado tres veces ahí y las tres he ganado».
La clave de ese altísimo e inalcanzable porcentaje de victorias. «Todo el trabajo que he hecho y que sigo haciendo se basa en una cosa: centrarme más en el proceso que en el resultado. Eso es clave. Cuando me veo ahí arriba no me fijo en el resultado y eso me sirve para seguir empujando. Si has hecho un birdie, por qué no puedes hacer otro… En ninguno de estos tres triunfos iba pendiente del resultado, sino más bien de seguir empujando. Me he dado cuenta de que disfruto cuando estoy en esas posiciones, pienso menos en los errores y mucho más en lo que puede ir bien. Sin embargo, cuando no estoy ahí arriba me dejo llevar y pienso más en la posibilidad del error».
Lo que aprendió de 2014, cuando perdió la tarjeta del circuito europeo. «A toro pasado diría que esta vez voy a intentar hacer una mejor planificación. Pagué la novatada de intentar jugarlo absolutamente todo, aunque también es normal cuando acabas de llegar. Pero soy un jugador que a lo mejor necesita seleccionar un poquito más y preparar mejor cada torneo, y no ir jugando demasiadas semanas seguidas».
El Challenge Tour como vía de acceso al circuito mayor. «Si somos honestos hay que reconocer que la preparación de los campos varía bastante de uno a otro circuito, pero de todas maneras el Challenge Tour te curte en la competición, porque muchos de los jugadores con los que compites han sido del European Tour o tienen la calidad para serlo en breve. No hay más que ver el nivel de muchos jugadores que a lo largo de los años han dado el salto».
Planes de futuro a medio plazo, con los derechos de juego del European Tour en el bolsillo. «Jugaré la final del Challenge en Omán, seguro. Y además es muy probable que juegue otro torneo de este circuito, el de China, donde gané hace dos años. Esta semana que viene ya tenía previsto jugar en Chequia (torneo del European Tour) y voy a mantener el plan. Después, en septiembre y octubre también jugaré bastantes semanas, pero todavía no lo tengo todo planificado».



