
Ángel Ayora mira hacia arriba. Siempre. No es una cosa de ahora. Cuando se pasó a profesional su único objetivo en la escuela del DP World Tour era lograr la tarjeta. Sí, tenía sólo 18 años. ¿Y qué? Eso de aprender, ir cogiendo experiencia y crecer paso a paso está muy bien, pero siempre con ambición y expectativas altas. Él piensa de esa manera. No mira el DNI. Sólo conoce y confía en sus posibilidades.
Por eso, cuando empezó el año en el Challenge Tour, sin la tarjeta y obligado a aprovechar cada oportunidad que le llegaba mediante las invitaciones, el malagueño se mantenía en sus trece. Quería ganar un torneo en el Challenge, y si podían ser tres, mejor, para subir antes al DP World Tour y, por supuesto, como mínimo, el objetivo era acabar entre los 20 primeros de la Road to Mallorca. Eso lo decía a principios de año y conviene insistir en la idea: no tenía la tarjeta del Challenge. Quizá por eso no extraña, o quizá menos, cuando en el Open de España del año pasado, tras jugar una ronda de prácticas con Jon Rahm, aseguró que su objetivo era ganar esa semana. No tiene miedo.
Así las cosas, nada más levantar su primer trofeo profesional, minutos después de ganar el Rosa Challenge Tour en Polonia, Ayora sigue mirando hacia arriba. Próxima parada: DP World Tour. No hay otros planes.
«Este es mi primer año como profesional, así que conseguir una victoria es muy especial. Darme la oportunidad de entrar en el DP World Tour me hace muy feliz. Es mi sueño jugar en el DP World Tour, es todo lo que puedo decir», explicaba a los compañeros del Challenge Tour nada más acabar el torneo.
La idea de Ayora era descansar la próxima semana, pero la invitación para jugar el Omega European Masters le ha hecho cambiar de idea. Y encantado. «Esto es muy bueno para mí y para mi equipo. Estoy muy orgulloso de todo el trabajo que hemos hecho para conseguirlo. Me voy directamente a Suiza a jugar en el DP World Tour, que será una semana especial. Después, me tomaré una semana de descanso antes de volver para jugar el Challenge de Italia para intentar terminar bien la temporada y ascender». Único objetivo en mente. También lo podría adelantar ganando en Suiza. Sí, es casi imposible, pero no duden que él lo tiene en la cabeza…
El golfista andaluz admite que, pese a los seis golpes de ventaja después del hoyo 10, sintió los nervios en el tramo final. También le habría gustado acabar mejor, pero el trabajo estaba hecho y con sobresaliente. «Me decía a mí mismo en el 18 que tenía que pegar un buen golpe de salida, un buen segundo golpe y ver si podía terminarlo con el menor número de golpes posible. Sentí un poco la presión en los últimos nueve hoyos. Aun así, pegué buenos golpes, como toda la semana».


