
Historias de la Fábrica de Talentos
Cuando la ilusión se hace realidad. Una realidad aplastante. Ocho de los doce miembros del equipo europeo de la Ryder Cup comenzaron su carrera profesional en el Challenge Tour. Pero no queda ahí la cosa.
El capitán, Paul McGinley, también lo jugó. Impresionante. La semilla de la 40ª edición de la Ryder Cup está en el Fábrica de Talentos.
Permitidme que nombre los datos que avalan esta afirmación, empezando por los más veteranos, el capitán. Paul McGinley estuvo a punto de lograr su primera victoria en el Challenge de la República Checa en el año 92, aunque se tuvo que confirmar con un segundo puesto tras perder en el play-off.
El danés Thomas Björn estrenó su palmarés con tres victorias en el Challenge del año 1995, y de ahí saltó al Tour. Los mismos pasos siguieron el elegido y debutante en la Ryder Cup, Stephen Gallacher, que ganó en el 98, y Justin Rose, quien un año después compaginó la temporada en el Tour Europeo con el Challenge y, aunque no logró victorias, sí se ganó el derecho a regresar al circuito que le correspondía.
Quien sí ganó ese año fue el británico Ian Poulter, otro de los elegidos por el capitán McGinley. Mientras, en 2000, la estrella del Challenge no fue otro que el sueco Henrik Stenson, con tres victorias, una más que el galés Jamie Donaldson en la siguiente temporada. En el año 2006, el alemán Martin Kaymer ya empezaba a dar que hablar con dos triunfos. Y también pasó por el Challenge el francés Dubuisson, en 2009, donde se preparaba para ser profesional.
Ya puestos a afinar, el vicecapitán, Miguel Ángel Jiménez, cuenta con una victoria en el Challenge Tour, concretamente en el Mallorca Classic del año 2003, cuando este torneo estaba co-sancionado por ambos circuitos, aunque, eso sí, no se puede decir que sus comienzos fueran ahí. Del resto, sí.
Estos datos sólo vienen a confirmar que el Challenge Tour es una verdadera factoría de grandísimos jugadores, que de ahí salen los que, en poco tiempo, nos representarán en los mejores torneos a nivel internacional, ya sea la Ryder Cup ahora, o en breve, los Juegos Olímpicos.
He tenido la suerte de estar en muchos torneos del Challenge Tour y conocer a bastantes de estos jugadores. Es la ocasión perfecta para acercarse y vivir los comienzos de los chicos que van a llegar lejos, algo que se intuye desde sus primeros torneos. Es su actitud, su ansia por ganar, su formación, los pasos que están dando, pero también es cómo se enfrentan a las decisiones, a las reglas que marca este circuito donde aprenden mucho más cosas que ganar. Del Challenge salen los grandes campeones, lo vemos ahora, lo vamos a ver a finales de mes en Gleneagles, y lo seguiremos viendo cada año, porque el nivel y la categoría de este circuito es brutal.


