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conociendo a Oihan Guillamoundeguy, una de las grandes promesas del golf francés

Lo de Oihan Guillamoundeguy con el golf no fue precisamente un flechazo

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Oihan Guillamoundeguy I © HotelPlanner Tour
Oihan Guillamoundeguy I © HotelPlanner Tour

A sus 20 años, Oihan Guillamoundeguy llega a Mallorca con los deberes hechos. Es quinto en la Road to Mallorca —la clasificación del HotelPlanner Tour— y tiene asegurada la tarjeta para el DP World Tour 2026. Es, después de Joshua Berry, el segundo jugador más joven en esta Final, pero habla con la madurez de alguien que ya ha vivido más de lo que parece.

El joven de Soorts-Hossegor, al suroeste de Francia, se siente tranquilo tras la segunda jornada en Alcanada, a pesar de ir al PAR del campo y más allá del puesto 30º. Mira el mar y sonríe. Lo que hay detrás de esa sonrisa, sin embargo, es una historia que podría haber terminado muy diferente.

Porque Oihan no iba para golfista. Iba para piloto. “Mi sueño era ser piloto de motocross”, cuenta. Empezó a los cinco años, casi antes de aprender a escribir. Su infancia transcurrió entre saltos de tierra, motores rugiendo y velocidad pura. Dos de sus mejores amigos, dice, siguen dedicándose a eso. “Me encanta la velocidad, la adrenalina… pero es muy peligroso.”

En su caso, el peligro fue literal. A los ocho años, un chequeo le cambió la vida. Le detectaron una anomalía cardíaca grave, un defecto congénito que impedía que la sangre fluyera correctamente por su corazón. “Me dijeron que podía morir”, recuerda con frialdad contenida. Poco después, a los doce, llegó la operación: reemplazo de válvula cardíaca. “Fue una época muy difícil.”

Tuvo que dejar las motos. De un día para otro, el niño que soñaba con ser piloto se quedó sin motor. “Al principio no me gustaba el golf”, confiesa. “Era muy diferente, demasiado tranquilo. Poco a poco empecé a jugar muy bien… y me enganché.”

Ese cambio forzado por la vida se convirtió en una segunda oportunidad. Oihan sonríe al recordarlo: “La vida es muy corta, tienes que disfrutarla. No te quejes, hay momentos complicados.” No lo dice como una frase aprendida; lo dice como quien lo ha sentido.

Hoy, esa perspectiva vital se nota en su forma de competir. Juega sin miedo, como si cada vuelta fuera un regalo. Su estilo es agresivo, creativo y muy pasional. Hay un detalle familiar no menor, su caddie es su hermano: “Le debo mucho. Es parte de este éxito”, reconoce el galo.

Guillamoundeguy forma parte de una generación francesa excelsa. En los últimos cuatro años, trece franceses han ascendido al DP World Tour, una cifra que habla de la potencia del golf galo actual. Oihan se siente orgulloso de pertenecer a ese grupo y de compartir camino con dos amigos muy cercanos: Tom Vaillant y Martin Couvra. Son los tres mosqueteros. Tienen dos años de diferencia entre ellos, y curiosamente, cada uno ha ascendido en una temporada distinta: Vaillant en 2023, Couvra en 2024 y él en 2025. “Hablamos mucho, nos apoyamos. Es bonito ver que todos estamos cumpliendo nuestros sueños.”

Su ídolo, sin embargo, está fuera de Francia. Rory McIlroy. No duda un segundo cuando lo menciona. “Siempre me ha gustado su manera de jugar, su actitud. Es agresivo, natural, y disfruta lo que hace.” Quizá se ve reflejado en eso: en esa mezcla de talento, alegría y fuego interior.

Oihan todavía es un chico de 20 años, pero su historia ya tiene más capas que la de muchos veteranos. En apenas tres años ha pasado de debutar y ganar como amateur en el Alps Tour a ganar también en el HotelPlanner Tour y asegurarse un lugar entre los mejores del continente.

El motocross le enseñó el vértigo y el golf le enseñó la paciencia. De la combinación de ambas cosas ha nacido este nuevo mosquetero francés, un jugador con alma de piloto y corazón de hierro. En Mallorca, con la tarjeta en el bolsillo, Oihan Guillamoundeguy parece listo para su siguiente salto, esta vez, sin motor.

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