«Francia me está tratando muy bien», aseguraba hoy el golfista neocelandés Ryan Fox tras afianzar su liderato en el Le Vaudreuil Golf Challenge con una vuelta muy buena de 68 golpes. Fox lidera el torneo a falta de 18 hoyos con tres golpes de ventaja sobre el local Thomas Linard, y cinco sobre Steven Jeppesen y Connor Arendell.
Y por qué iba a tratar mal Francia a Fox, se preguntarán ustedes. Pues la historia tiene su miga. Como es lógico, la grada del recorrido francés de Le Vaudreuil está a muerte con Linard, pero más allá de ese patriotismo que tanto se estila al norte de los Pirineos, la afición francesa, al menos la más veterana, tendría otro motivo añadido para tomarla contra Fox. Tiene que ver con su apellido y algo que ocurrió hace 28 años.
Francia, país donde el rugby es uno de los deportes nacionales, se plantó en la finalísima del primer mundial de la historia de este deporte celebrado allá por 1987 en Auckland. Su último obstáculo para lograr el oro no era otro sino los All-Blacks, un fortísimo equipo liderado por un espigado apertura rubio llamado Grant Fox.
Grant, el padre de Ryan, el líder en Le Vaudreuil, se erigió en el gran verdugo del XV del Gallo aquella tarde del 20 de junio en el estadio Eden Park. Nueva Zelanda se impuso por un contundente 29-9 y Fox fue el autor de 17 puntos, todos ellos fruto de esa prodigiosa pierna derecha que actuaba como una escopeta de precisión. Entre conversiones y drops fulminó a Francia.
Ahora, en 2015, su hijo está muy cerca de volver a asaltar el país galo, con un deporte que poco tiene que ver con el rugby, pero en el que la precisión también es básica. Ryan Fox ha firmado una magnífica vuelta en unas condiciones de juego más complicadas que ayer. «La brisa soplaba con más fuerza y era más difícil acertar con el palo correcto», afirmó el jugador kiwi.
Este domingo vivirá su primera gran prueba de fuego en el Challenge Tour. Sobre la presión en el deporte seguro que habrá recibido varias lecciones sabias de su padre, ahora le toca ponerlas en prácticas al heredero. En cualquier caso, tiene algo a su favor: la afición al golf francesa ha demostrado que no guarda rencor a los Fox.
En cuanto a Borja Virto, el único español que ha pasado el corte, ha firmado 72 golpes para un total de -3. Ocupa el puesto 21º, a tres golpes del top ten, un objetivo que sería muy valioso con vistas al ranking de la Race to Omán. Virto ha rubricado hoy una jornada de pura lucha, con sólo seis pares en su tarjeta. Sigue vivo y coleando y ya ha demostrado muchas veces que es capaz de volar muy bajo cuando hace falta.



