
Jordi García Pinto ya tiene en el bolsillo la primera gran victoria de su sólida y prometedora carrera.
El jugador español se ha impuesto en el Barclays Kenya Open, segundo torneo de la temporada del Challenge Tour, con un golpe de ventaja sobre el holandés Tim Sluiter y tres sobre el escocés George Murray.
Semana redonda para el golfista gerundense que celebró su vigésimo tercer cumpleaños el pasado jueves. Además, da un paso de gigante para conseguir la tarjeta del Circuito Europeo. Recuerden que los 20 primeros del ránking al final del año se convertirán en miembros del Tour principal por derecho propio. Aún queda mucho trecho por delante, pero una victoria supone medio camino andado. Por lo pronto, se embolsa algo más de 30.000 euros y ya es segundo del Challenge. El vigésimo del ránking el año pasado, Seve Benson, ganó poco más de 65.000 euros.
Se trata también de una victoria de campanillas en el Challenge. No es la que más dinero reparte, pero la cita de Kenia es un clásico del calendario. Se celebra desde 1991 y nunca había contado con un triunfo español (En la era Challenge, claro, Severiano Ballesteros ganó en 1978 el Open de Kenia y José María Cañizares en 1984). Del mismo modo, hay que destacar que lo ha conseguido en una edición donde había once españoles que han podido verlo de primera mano. Ojo al efecto llamada.
García Pinto salió a jugar la última ronda del torneo empatado con Sluiter, rival y buen amigo suyo desde que competían en categorías inferiores. El español arrancó como una moto. Birdie al 1 y al 2 y liderato en el bolsillo. Desde entonces ya no cedió la cabeza. Remató la victoria con un excepcional eagle en el hoyo 15 que le dio el margen suficiente para permitirse, incluso, encadenar dos bogeys en el 16 y el 17 y no ver peligrar el trofeo. Salió con dos golpes de ventaja al 18 y templó los nervios lo suficiente para hacerse con el triunfo con un par final.
No ha sido un camino fácil hasta llegar a esta primera victoria. Muchos aseguraron que se había precipitado al hacerse profesional cuando rondaba los 18 años, una época en la que ya dejó su sello con grandes actuaciones como en el Open de España de 2009 en el PGA de Catalunya. La velocidad con la que ha conducido su carrera no es sinónimo de precipitación. Al contrario, ha sabido darle la pausa necesaria. Se concentró en los estudios y, mientras, siguió trabajando para ser un jugador cada vez más poderoso. Esta es la primera temporada en la que realmente tiene los cinco sentidos puestos en el golf. Desde luego, no ha podido empezar de mejor manera.
Finalmente, la Armada metió nada menos que siete jugadores entre los 35 primeros. De lujo. Sebastián García Rodríguez y Adrián Otaegui, 14º; Pedro Oriol (20º), Carlos Suneson (22º) y Álvaro Velasco y Jesús Legarrea 34º. Carlos Aguilar finalizó en el puesto 54º.
* Foto de Chris Omollo


