James Morrison (-13) ha tomado el mando en la Final del HotelPlanner Tour con una de esas vueltas que resumen lo que es el oficio. Ha cogido la directa con siete birdies sin fallo y una tarjeta de 65 golpes y una sensación de control absoluto de la situación. En un día de viento cambiante y greenes firmes, el campeón del Open de España de 2015 ha dado una auténtica lección de golf. La experiencia es más que un grado y sus 40 años le avalan. Viejos rockeros nunca mueren.
Lo está haciendo, además, con su hijo de 13 años con la bolsa al hombro. No es un detalle menor. El chico, hándicap 7, aconseja a su padre con la naturalidad de quien ha crecido entre palos y torneos. James pregunta al hijo sin ningún tipo de pudor, luego lógicamente la decisión la toma el padre que, además, no escatima tiempo en explicar los detalles al pequeño. En el hoyo 6 se les veía tener una intensa conversación sobre cómo debían afrontar el hoyo.
El inglés llegó a Mallorca en el puesto 36 de la Road to Mallorca, y con la experiencia suficiente como para saber que todo puede cambiar en cuatro días. Lo está haciendo. Con tres golpes de ventaja, tiene el ascenso al DP World Tour en su mano. El dato curioso es inevitable: el campeón de este mismo torneo hace un año, Kristoffer Reitan, aterrizó en la isla en el mismo lugar del ranking, el 36º. El espejo es exacto, las bromas poéticas que tiene este bendito deporte.
A tres golpes le siguen Daniel Van Tonder (-10) y Euan Walker (-10), mientras que Joshua Berry (-9) y Stefano Mazzoli (-9) completan el grupo perseguidor. La sensación es que Morrison tiene el control, pero se palpa la tensión y puede pasar cualquier cosa.
En lo que respecta a la clasificación general, la Orden de Mérito parece tener ya dueño. JC Ritchie (-8) tiene el título prácticamente asegurado. Está instalado en el top ten y ninguno de sus perseguidores inmediatos tiene margen para alcanzarlo. El sudafricano ha completado un año de manual: sin excesos, sin agujeros negros y con la consistencia que premia el HotelPlanner Tour. Salvo una cadena improbable de tropiezos, se coronará este domingo como campeón de 2025.
Entre los que viven la semana con angustia está Jamie Rutherford. En 2023 acabó 23º en el ranking. En 2024, 24º. Y ahora, tras llegar a Mallorca en la 20ª posición, volvería a quedarse fuera de los veinte elegidos. Tres temporadas consecutivas al borde del ascenso. Da la sensación de que siempre falta medio metro, un putt, un golpe. Le quedan 18 hoyos para invertir la marcha.
El sábado también ha dejado el momento tétrico de la semana. Maximilian Steinlechner (-2) se había metido en la pelea por el torneo hasta que el hoyo 8 lo borró del mapa. Doce golpes. Fuera de límites desde el tee, tres bolas perdidas desde la calle y un ejercicio de supervivencia que acabó en pesadilla. El daño es puramente clasificatorio ya que tiene el podio del año en el bolsillo, pero el varapalo no se lo quita nadie. El golf, a veces, se resume en un hoyo maldito.
El corte provisional de las veinte tarjetas tiene hoy nombre y apellido: Jovan Rebula. El sobrino de Ernie Els ocupa la vigésima posición provisional después de llegar como 22º y meterse en el top ten del torneo. Él, junto a Morrison y Ritchie, serían los tres que han irrumpido desde fuera de la zona de ascenso.
En el lado contrario, jugadores como Rutherford o Van Meijel dependen de combinaciones ajenas. El margen es mínimo y cualquier vuelta baja puede cambiarlo todo. Lo que está claro es que la Final del HotelPlanner Tour 2025 ha entrado en su punto de ebullición.
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