El Kenya Open vuelve al Karen Country Club cinco años después. Su última visita fue en 2021 y terminó con victoria de Justin Harding con dos golpes de ventaja sobre Kurt Kitayama. El nombre del campo procede de Karen Blixen, la escritora danesa que escribió el libro Memorias de África. Demasiado evidente como para no aprovecharlo en el título.
Pero nosotros no vamos a viajar a 2021, sino un poco más atrás. Este particular baúl de los recuerdos está bien guardado en una casa de Girona. En la casa de Jordi García Pinto, único español que ha conseguido ganar este torneo en este campo. Sucedió en 2013.
La primera sensación cuando uno mira atrás es casi de desasosiego. «¿Cómo puede ser que hayan pasado ya 13 años y al mismo tiempo tenga la sensación de que ocurrió en otra vida?», explica Jordi a Ten Golf al otro lado del teléfono. Y es que a García Pinto le han pasado muchas cosas desde que pasó de ser un niño prodigio del golf, uno de los más jóvenes en hacerse profesional, a estar consolidado como uno de los referentes en la estructura del DP World Tour.

Dejó de competir al golf para velar porque la competición sea lo mejor y más justa posible. Ha visto los toros desde el ruedo y sentado en la barrera. Entiende mejor que nadie a los jugadores y también sabe de primera mano que casi nunca es posible contentar a todos con las decisiones que se toman. Pero aquí estamos para hablar de Kenia.
«Para empezar, aquello era muy diferente. Entonces era el único viaje que se hacía a África en el Challenge Tour (el torneo pertenecía en esa época a la segunda división) y todo era muy especial. El campo de prácticas era un terreno de unos 150 metros de largo, no más, y estaba situado entre el hoyo 10 y 18. Se pegaba contra una red», asegura.
Jordi tiene dos recuerdos muy marcados de aquellas semana. El primero es que el primer día de torneo fue el jueves 14 de febrero, día de su cumpleaños. «Mi mujer, que entonces era mi novia, pidió al hotel que me hicieran algo especial y me lo dieron dos días después». Lo siguiente es que recuperó de manera prodigiosa. «No jugué muy bien esa semana, qué cosas, pero hice unas recuperaciones espectaculares. Con el approach y el putt. Eso me salvó. Mis compañeros de partido no se lo creían», señala.
Fue una semana de machete. Literal. En el hoyo 17 acabó uno de los días bien metido en la selva, pasado de green. No sabe muy bien cómo logró meter el palo, le pegó como pudo y dejó la bola a dos dedos del hoyo para hacer el par. Es sólo un ejemplo. «Como esa, muchas», asegura.
El último día se jugó la victoria en el torneo frente al neerlandés Tim Sluiter y el amigo de Peter Uihlein, ese americano que iba con él a todos lados, con el que compartía habitación y que también jugaba al golf. Sí, ese que se llamaba Brooks Koepka. «Es curioso porque en aquella época no llamaba especialmente la atención. Por supuesto que era muy bueno porque todos los que estaban allí lo eran, pero realmente el que tenía fama, el que destacaba más era Uihlein. Las vueltas que da la vida», apunta. Koepka acabó quinto en Kenia con una vuelta final discreta de 71 golpes y Uihlein terminó 22º.

El momento clave de la última vuelta llegó en el hoyo 15. «Recuerdo que pegué un mal golpe desde el tee. Me salió un ganchazo a la izquierda. Tuve la suerte de que pegó en un árbol y volvió a calle, pero hacia atrás. Perdió como 50 metros y me dejó un segundo golpe a green de más de 200. Pegué el hierro 5, la bola botó como 30-40 metros antes de green y acabó al lado del hoyo. Fue el golpe del torneo. Con ese birdie me puse con cuatro de ventaja y tres a jugar y, aún así acabé sufriendo…».
Jordi hizo dos bogeys en el 16 y en el 17 y salió al 18 con dos de ventaja sobre Sluiter. A esas alturas, Koepka ya había claudicado. El amigo de Uihlein. El ganador hoy de cinco Grandes. Qué cosas tienes este deporte. El hoyo 18, par 5, tampoco fue fácil. Pegó el drive un poco cerrado desde el tee y el segundo golpe se pasó el green. El approach no era difícil aparentemente, pero la bola no estaba bien colocada. Su tercer tiro ni siquiera llega a green y la situación era la siguiente: Sluiter tenía un putt de eagle de unos seis metros y Jordi debía hacer approach y putt para par. Todo podía pasar…
«Había mucha presión y el ambiente era muy chulo. Había mucho público y recuerdo que nos acompañó el presidente de Kenia por la calle del hoyo 18. Son recuerdos muy bonitos, aunque en ese momento sufrimos. Por suerte, mi approach fue muy bueno, me dejé el par hecho y Tim falló el putt de eagle», resalta. Así logró Jordi la primera de sus dos victorias en el Challenge Tour.
Ya en la ceremonia de entrega del trofeo, junto al presidente de Kenia, tuvo la oportunidad de leer la placa de ganadores y fue cuando supo que ese mismo Open lo habían conquistado jugadores como Seve Ballesteros, Trevor Immelman o José María Cañizares. Casi nada. Orgullo es poco.
Eso sí, el único que ha ganado en el Karen es Jordi García Pinto. Seve y Cañi ganaron en el Muthaigha.
Son sus Memorias de África.



