Ni Rasmus Neergaard-Petersen (-22), ni Ángel Ayora (-22). El campeón del Rolex Challenge Tour Grand Final disputado en el Club de Golf Alcanada, Mallorca, ha sido Kristoffer Reitan (-23). El noruego ha remontado tres golpes de desventaja este domingo para hacerse con su primera victoria en un torneo como profesional. Puestos a estrenar palmarés, no parece un mal escenario para hacerlo.
El danés Neergaard-Petersen, eso sí, no se va de vacío. Acaba como mejor jugador del año del Challenge Tour 2024 al imponerse en la Road to Mallorca. Probablemente, a la vista de lo que ha sucedido en la ronda final, le sepa a muy poco en estos momentos, pero eso no quita para que su temporada haya sido un escándalo.
Rasmus, en su sexta semana consecutiva compitiendo, vino al torneo por pura ambición, para darse la opción de ganar el ranking y lo ha hecho. El gen competitivo corre por sus venas. Va a soñar con el tripateo en el 18 que le ha impedido ir al playoff, incluso con el del 15, cuando tiraba para birdie y sentenciar el torneo y acabó con bogey. Sin embargo, estos dos tropiezos no deben empañar un temporadón donde ha ganado la tarjeta del DP World Tour a través del Challenge Tour y la Race to Dubai. Es muy merecido el galardón que lo acredita como mejor jugador de la temporada.
Volvamos al campeón del torneo. Reitan llegaba a Mallorca con la necesidad de hacer al menos un cuarto puesto si quería conseguir una de las 20 tarjetas del DP World Tour que se reparten al término de la temporada. Muy necesitado. Apretadísimo. Pues toma dos tazas ha debido pensar. Victoria en Alcanada y al DP World Tour por la puerta grande. Acaba el año en la séptima plaza del ranking anual. Pelotazo.
El final ha sido de infarto, dramático. Lo que se preveía, aunque seguramente no como se preveía. El danés lo tenía en su mano, el noruego se lo quería arrebatar y Ángel Ayora, mientras tanto, parecía que se descolgaba, pero ni mucho menos. En el tee del 10, Neergaard-Petersen sacaba tres golpes de ventaja a Reitan y cuatro a Ayora. Daba la sensación de estar visto para sentencia y, sin embargo, qué deporte es éste del golf.
Un bogey en el 9, fallando un putt de apenas metro y medio, ofreció la primera muestra de debilidad de Rasmus. A partir de ahí, el golf ya no fluyó como antes. Se fue liando con bogey al 12 y otro en el 15 con tripateo incluido. Justo ahí sus rivales olieron la sangre.
Reitan hacía birdie en el 11, en el 13 y en el 15 e igualaba la contienda. El marbellí, que parecía desahuciado, emergía para sacar su mejor versión en los cuatro hoyos finales. Qué manera de levantarse. Birdie en el 15 con un salidón cazando el green de uno y birdie en el 16 con un tirazo. Se volvía a meter en la pelea por todo. Quedaban dos hoyos y se ponía a uno de sus rivales.
El tiro de Ángel en el 17 ha sido espectacular y una auténtica pena que el putt de unos cuatro metros no haya entrado. Estaba muy bien tirado. En ese momento, en el hoyo 18 a Reitan se le escapaba el birdie por milímetros y terminaba su torneo en -23. Era el resultado a batir, el mismo con el que Rasmus salió a jugar el 18.
El partido estelar llegaba al hoyo definitivo. Ángel (-22) necesitaba el birdie sí o sí para darse una opción de desempate. Su segundo tiro ha sido más que suficiente para generarse una oportunidad de otros cuatro metros. La realidad es que no ha salido como esperaba, caía más de lo que vio, y en ningún momento se ha dado opción de entrar. Una lástima, pero puede estar orgulloso de la semana que se ha marcado. Termina el año en cuarta posición y cierra la temporada con dos segundos puestos consecutivos más la victoria lograda en Polonia.
Rasmus tuvo un putt de birdie para ganar el torneo de unos siete metros. Se le fue un poco la mano y se dejó una vuelta algo comprometida de menos de un metro. Lo cierto es que daba la sensación de estar hecho, pero no. Contra todo pronóstico lo falló. Durísima corbata y fin de la batalla. Desolado Rasmus no sabía donde meterse. Camino de entregar la tarjeta, su cara era todo un poema.
Reitan, que estaba esperando en el recording area, veía como el torneo era suyo. Ya nadie le podrá arrebatar esa sensación de felicidad de ganar como profesional. Lo ha hecho y lo ha hecho en un escenario de los grandes, frente a dos jugadores imponentes como Ayora y Neergaard-Petersen. Larga vida a esos desenlaces donde los duendes del golf siguen dejando claro que cualquier predicción es vana.
No hubo victoria, pero tanto Ángel Ayora como Joel Moscatel han confirmado la tarjeta del DP World Tour que ya habían conseguido antes de la Final. Ayora acaba en la cuarta plaza y Moscatel en la décima, después de entregar una última tarjeta de 71 golpes y finalizar en la posición 23ª.



