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Rasmus Neergaard-Petersen confiesa a Ten Golf sus objetivos para 2025

Aún no ‘ha llegado’ al DP World Tour y ya se le ha quedado pequeño

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Rasmus Neergaard-Petersen durante la segunda jornada del Rolex Challenge Tour Grand Final en Alcanada Golf I ©Challenge Tour
Rasmus Neergaard-Petersen durante la segunda jornada del Rolex Challenge Tour Grand Final en Alcanada Golf I ©Challenge Tour

Rasmus Neergaard-Petersen juega en la Final del Challenge Tour por amor al arte. O por amor propio, más bien. No necesitaría estar en Mallorca, ya que además de asegurarse la tarjeta del DP World Tour a través del Challenge, ha tenido tiempo de asegurarse los derechos a través de la Race to Dubai. Esta última vía le da una categoría mejor para el curso que viene.

Así que, efectivamente, el danés no tendría por qué estar en este torneo. Sin embargo, tiene orgullo y ambición. Es el segundo en el ranking del año y quiere ganarlo. Óle. El esfuerzo ha sido notable, no en vano la semana pasada estaba compitiendo en Corea, al otro lado del mundo. Habla muy a las claras de una mentalidad muy ganadora: «Sería el broche perfecto a una temporada mágica», cuenta Rasmus a Ten Golf. Se agradece el gesto de que compita en el torneo, puesto que da más brillo si cabe a esta gran final del año.

Lo que el danés no sabía es que se trata del primer jugador de la historia en conseguir algo único: ganar tres veces en el Challenge Tour, ascender al DP World Tour y tener tiempo en ese mismo año de mantener la tarjeta de la primera división a través de la Race to Dubai. Una auténtica hazaña al alcance de nadie más de trienta años. «Pues no lo sabía, es una gran emoción, la verdad es que he ganado dos tarjetas en una temporada. Está siendo un año espectacular, ojalá lo pueda rematar aquí ganando el ranking, sería la temporada perfecta,» afirma el jugador formado en Oklahoma State University.

Nadie lo ha conseguido. Eso es un hecho. El que estuvo más cerca fue Brooks Koepka en 2013. Casi nada. También ganó tres veces y terminó la Race en el puesto 114, a las puertas. Ese año mantuvieron la tarjeta hasta el 110. «Es bonito ver que te comparen con gente así y ya tengo muchas ganas de que llegue la temporada que viene», aunque entre bambalinas también reconoce que el año ha sido muy largo y que necesita descansar.

Lo que más sorprende, no obstante, es la ambición que tiene y la naturalidad al expresarla. No es para nada soberbio ni prepotente. Simplemente dice lo que piensa. Es cierto que este año, en apenas unos meses ya ha mantenido la tarjeta allí, pero se podría pensar en un 2025 de transición, de adaptación al DP World Tour. ¡Ja! El nórdico tiene ya entre ceja y ceja el siguiente objetivo: «No es otro que el de intentar ganar en el Circuito Europeo, ese es el siguiente paso y junto a eso sin duda querría estar en la pelea por una de las tarjetas del PGA Tour«. Sólo lleva seis torneos como miembro del Circuito Europeo y ya está pensando en cruzar el charco. Va a por todas el danés y, si se cumplen sus predicciones, que nadie se atreva a descartar la Ryder Cup de Bethpage.