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Los médicos tienen que frenar a Jiménez

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Miguel Ángel Jiménez confesaba ayer que se subía por las paredes después casi dos meses y medio parado por la lesión que sufrió esquiando.

No es sólo una forma de hablar. Los médicos que atienden al malagueño pueden dar fe de ello.

Día sí y día también se ven obligados a hacer un trabajo de contención, a aplacar los ánimos del competitivo paciente y echarle el freno de mano.

El campeón de Churriana se encuentra con la moral por las nubes, está muy animado y su única obsesión es acortar los plazos de recuperación lo máximo posible. Echa muchísimo de menos la competición. Sin ir más lejos, la semana pasada, durante las horas previas al WGC Cadillac Championship, no dejaba de repetirse que él debía estar allí.

Jiménez está trabajando a destajo, pero los médicos aún no le dejan ejercitar la pierna operada. Apenas hace leves movimientos, nada importante. Todo muy lento para Miguel, pero lógico y normal a criterio de los galenos.

No obstante, esto no significa que el malagueño no se esté ‘castigando’. Al revés, los que están con él a diario aseguran que está haciendo más gimnasio que en toda su vida. Es más, está aprovechando este parón forzoso para potenciar otros aspectos de su físico que andaban algo más olvidados. Por ejemplo, su tren superior.

Una de las grandes preocupaciones del entorno de Miguel es cómo sería capaz de encajar psicológicamente un golpe tan duro como una lesión grave con 49 años. En pocos días, desapareció la inquietud. Está fuerte y muy animado, deseando volver a dar guerra a los más jovenes.

Nadie se atreve a dar plazos concretos, aunque todo apunta a que podría volver para la semana de Wentworth. Si se cumplen los plazos estipulados por los médicos, el golfista español debería regresar durante el mes de junio, pero casi nadie de los que trata con él a diario duda de que conseguirá acortar los plazos.