El Challenge Tour hace parada esta semana en Irlanda del Norte, concretamente en el recorrido Galgorm Castle, unos kilómetros al norte de Holywood, el pueblo del que salió Rory McIlroy y, más recientemente, Tom McKibbin, el jugador que da nombre al torneo.
Como siempre que uno visita estos pagos, lo más importante es mirar al cielo. Sí, la preparación del campo también cuenta y aseguran que este año hay menos rough, pero el principal aliado del recorrido es la madre naturaleza. Por lo visto, esta semana puede ser un factor, influyendo decisivamente en el turno de juego de cada uno.
Ni es la primera vez, ni será la última. De igual modo que no sería la primera vez que gana el torneo un jugador que sale por el turno malo, pero es indiscutible que, en general, lo van a tener más difícil. Los a priori más desfavorecidos, si se mantienen las previsiones, son los que juegan el jueves por la tarde y el viernes por la mañana. Sobre el papel se van a comer más viento y más agua.
El viento, obviamente, será un factor, sobre todo desde el tee. Hay algunos hoyos muy bien defendidos por bosque, de forma que perder calle significa casi de manera automática bola perdida. También hay algunas salidas con dog leg o bien protegidas por búnkers donde los más pegadores podrán sacar ventaja.
Con este escenario, a priori, los españoles que van a salir más beneficiados son Víctor Pastor, Víctor García Broto, Joel Moscatel y Álvaro Hernández, mientras que se van a encontrar peores condiciones Álvaro Quirós, Lucas Vacarisas, Ángel Ayora, Alejandro Cañizares, Javier Sainz, Borja Virto y Quim Vidal. En este sentido, la Armada no ha salido muy bien parada.
Se trata de un torneo del Challenge Tour de altos vuelos. No en vano, están en Irlanda del Norte los siete primeros de la Road to Mallorca y 17 de los 20 mejores. Una muy buena oportunidad para que Ayora, Vacarisas, Vidal, Virto o Pastor, asalten el top 20 del ranking. Están todos entre el puesto 30 y el 55.



