– El Rolex Trophy es un torneo que honra a su patrocinador, pues en muchos aspectos se comporta como un reloj suizo. Es fiel a su cita cada año desde hace más de un cuarto de siglo y se juega siempre en el mismo campo, el Golf Club de Geneve, el cuco diseño de los dos Robert Trent Jones, padre e hijo. Nada cambia, no se atrasa ni se adelanta. Hasta el punto que si las condiciones de juego son más o menos normales, ya saben todos que para ganar en el Golf Club de Geneve hará falta algo muy parecido a un acumulado de -20.
Seguro que no hace falta el -27 del año 2012, año en el que Eduardo de la Riva finalizaba en novena posición con un -17; ni siquiera el -24 con el que Nacho Elvira cantaba victoria el año pasado; pero queda claro por dónde van los tiros y así vienen también las cosas en 2016…
– Sam Walker (-11) ha mantenido su puesto en la cabeza, aunque hoy se bajaba de la moto tras el festival del jueves y ahora tiene que compartirla con Langasque y Ritthammer. Este último sabe bien que un primer puesto, y también un segundo en solitario, le valdrían para obtener virtualmente los derechos de juego del circuito europeo, pues se iría a unas cantidades que le asegurarían al final de temporada un lugar entre los quince primeros.
– Pep Anglés (-10) marcha también en las medias estimadas de éxito, como un reloj suizo, después de firmar un valioso 68, terminando su vuelta con eagle en el 8 e igualado en cuarta posición con el olímpico Ryan Fox, que entregaba la mejor tarjeta del día (65). Todo lo que sea arrojar una media de cinco menos al día es casi imprescindible si se está pensando en ganar… Consulte aquí los resultados.



