Los dos lo sabían perfectamente. No hacía falta hablar, ni mirarse a los ojos. Era el putt clave del día, de la semana, del año. Hoyo 16 del Almouj Golf de Omán. Última jornada de la Final del Challenge Tour. El golpe a colocar no había sido muy bueno, pero eso ya da lo mismo. También lo saben. Hay que dejarlo atrás. Nada importa. Sólo vale meter ese putt de par. Tiene metro y medio, aunque en ese instante parece más del doble. La tarjeta del European Tour está en juego.
Pep Anglés no pestañea. Es pura concentración. Jordi Giró, su caddie, tampoco. Él no va a tirar el putt, pero da igual. Son un equipo. Trabajan juntos desde antes del Rolex Trophy. Han sido muchas semanas de esfuerzo y al fin la línea de meta está ante sus ojos. Pero hay que rematar la faena. Si algo no han hecho en toda la semana ni Anglés, ni Jordi, es lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo.
Pep lo mete. Un hoyo menos. Dos hoyos más. Jordi saca el puño para dentro, sin que nadie lo vea, y mira de reojo a su jefe con respeto y admiración. «Tiene un madurez mental impresionante», confiesa Giró a Tengolf desde Omán. Su reacción tras hacer dos bogeys consecutivos en el 10 y en el 11 y no aprovechar el 12, un par 5 donde el birdie era casi una obligación, es ejemplar. «Quieras o no la presión está ahí y es muy grande. Pero él ha sabido centrarse en su golf, ir golpe a golpe y diría que incluso ha sido capaz de disfrutar de los seis últimos hoyos de infarto. Impresiona cómo lo consigue pese a su juventud y falta de experiencia. Es un jugador tremendo», afirma.
Tardarán en olvidar esta semana y esta última jornada del Challenge. El propio Jordi ha necesitado casi una hora para ordenar su cabeza después de que, tras acabar con par en el 18, les confirmaran que la tarjeta era una realidad. No ha sido nada fácil. «Llegamos a Omán al límite y nunca sabes lo que puede pasar. Empezamos muy bien el primer día, todo rodado, en el segundo empezamos mal, pero lo sacamos adelante y los dos últimos ha sido muy difícil. Apostamos por una estrategia conservadora, pegando incluso el hierro 3 en los pares 5 para evitar los problemas. El plan era patear para birdie en cada hoyo manteniendo lejos los búnkers y el rough. El viernes jugamos muy bien pero no supimos aprovechar las oportunidades y el golpe malo lo pagamos muy caro y hoy ha sido un día duro y muy trabajado», relata aún con la emoción a flor de piel.
Jordi Giró es un caddie con mucha experiencia en el Circuito Europeo. Ha trabajado muchos años con Álvaro Velasco (ganaron el Challenge) y también con José María Olazábal, Emiliano Grillo, Carlos del Moral y Daniel Im, con quien ganó la Final de la Escuela el año pasado. Es decir, está acostumbrado a la presión. Por ello, su valoración sobre Anglés, tras más de tres meses de trabajo codo con codo (dos segundos puestos en Suiza y China), tiene mucho crédito. «Ha sido todo muy positivo. Lo que ha hecho Pep tiene mucho valor, enorme. Ha sacado la tarjeta del European Tour sin tan siquiera tener la del Challenge al principio del año. Creo que este año le ha venido muy bien. Ha aprendido muchísimo, sobre todo a competir bajo presión. Pienso que ha sido una experiencia espléndida para los dos y, aunque ya sabemos cómo es esto del golf, estamos preparados para el Circuito Europeo», asegura.
Por cierto, Jordi, que las ha visto de todos los colores y ha compartido golf con muchos de ellos, avisa sobre esta hornada del Challenge. «Son muy buenos. Van a dar que hablar. Jordan Smith, Alex Knappe, Ritthammer, Ryan Fox, Thomas Detry, Romain Langasque o Pep Anglés… Hay muchísimo nivel ahí», afirma. Ahora toca ver cómo se adaptan a la nueva categoría. En cualquier caso, todos aterrizan en el European Tour con un pedigrí de lujo. No olviden que esta edición del Challenge Tour ha sido la más difícil de la historia. Por primera vez, se ha tenido que sumar más de 90.000 euros para conseguir la tarjeta. Ahí queda eso. Tomen nota de lo que viene…



