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Sebastián se mete en el European Tour del modo más agónico

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Sebastián García Rodríguez celebra su último putt en el hoyo 18.

El 22 de febrero comenzaba la temporada de Sebastián García Rodríguez. Era en Egipto, en el Alps Tour. Se disputaba el Ein Bay Open. Entonces, a unos pocos kilómetros del Canal de Suez, el madrileño ni siquiera pensaba en el European Tour, al menos de manera consciente, ya que en el subconsciente siempre ha estado ese sueño, esa obsesión, ese deseo, ese desafío.

Nadie en su sano juicio habría pensado en la primera división comenzando el año en tercera. De hecho, el gran objetivo era hacerlo bien en el Alps y lograr la tarjeta del Challenge Tour para la siguiente temporada. Sin embargo, hoy, exactamente 260 días después de aquella mañana en Egipto, ese sueño, esa obsesión, ese deseo, ese desafío, se ha hecho realidad.

Así celebró Sebastián García Rodríguez su ‘ascenso’ al European Tour

Sebastián García Rodríguez puede gritar a los cuatro vientos que es jugador del European Tour. La primera división. Lo puede gritar y debe hacerlo. Porque de alguna manera necesita eliminar tanta adrenalina, tanto sufrimiento, tanta agonía.

La cuarta ronda de la gran final del Challenge Tour ha estado cargada con una tensión prácticamente insoportable. El golfista español, a sus 30 años, ha tenido que esperar hasta el último putt del torneo para saber si se metía la tarjeta del European Tour en el bolsillo o no. Ha sido terrorífico. Ni el más maquiavélico de los guiones podría haber diseñado un desenlace tan despiadado. Al menos, ha habido final feliz, que es lo que cuenta.

DECLARACIONES: “Llegar al European Tour es un sueño hecho realidad”

El día volvió a torcerse pronto para Sebastián. Una vez más el hoyo 1 del Club de Golf Alcanada le pasaba factura. Ha sido una especie de agujero negro para el madrileño. Bogey el viernes, sábado y domingo. Y eso que se trata de un par 5. Si no querías sufrir, toma dos tazas. El gran objetivo del European Tour ya se le había complicado el sábado con una tarjeta de 76 golpes y el domingo empezaba de la misma manera.

La jornada ha sido un crujir de dientes continuo. Al paso por el hoyo 9 marchaba con tres sobre par en el día y ningún birdie en su mochila. De repente, había dejado de depender de sí mismo. Del puesto 13º con el que llegó a Mallorca pasó al 15º. Sin margen. Se fue descolgando en la clasificación en un día de perros en Mallorca, con más agua que viento, y le tocó mirar a los rivales. Había quedado a merced del resto. Los segundos nueve no fueron mucho mejor. La tensión se cortaba con cuchillo y García Rodríguez firmaba tres bogeys, un doble bogey y dos birdies. El asunto se había convertido en una batalla por sobrevivir. Ahí ya no había estrategias, ni swings de seguridad. Luchar con todo y como fuera.

Finalmente, firmó 77 golpes, acabó con +7, en el puesto 35º y no le quedó otra que esperar. Ya estaba en el puesto 15º y para acabar ahí, en el límite, la línea entre los que sí consiguen la tarjeta y los que no, debía vigilar a Ben Stow, Will Besseling y Robin Sciot-Siegrist, a los que aún le quedaban hoyos por delante. Primero terminaron Stow y Besseling y el puesto 15º seguía a buen recaudo. Faltaba Sciot-Siegrist. Si el francés terminaba segundo en solitario conseguía la tarjeta y sacaba a Sebastián.

La agonía fue tremenda. Sciot-Siegrist estaba tercero y se colocó segundo y empatado a falta de un hoyo, merced al bogey de Sebastian Heisele en el hoyo 16. El alemán venía justo por detrás. Todo podía pasar. Un birdie de Sciot o un bogey de Heisele tumbaban a García Rodríguez. Por suerte para el español nada de eso se produjo. Acabaron con sendos pares y Sciot-Siegrist acabó el año justo por detrás de Sebastián a poco más de 1.300 euros. 260 días después. Increíble.

A sus 30 años y después de un año fantástico, García Rodríguez consigue estar donde siempre soñó y persiguió. Jugará el próximo año el European Tour. El cuento merecía un final feliz y el madrileño lo ha tenido. Ahora podrá demostrar que tiene sitio con los mejores del mundo, aunque habrá que ver si de aquí a que empiece la temporada consigue poner de nuevo las pulsaciones a un nivel normal. No será fácil. Dicen que las cosas que cuestan saben mucho mejor cuando se consiguen, si es así, desde luego Sebastián debe estar disfrutando ahora mismo de un festín pantagruélico.

Francesco Laporta, con el trofeo de campeón de la gran final de la Road to Mallorca. (© Golffile | Thos Caffrey)

El torneo lo ganó finalmente el italiano Francesco Laporta, su segunda victoria en los últimos tres torneos. Finalizó con dos golpes de ventaja sobre Sciot-Siegrist y Heisele y se llevó también el primer puesto en la Road to Mallorca.

Los quince jugadores que logran la tarjeta del European Tour son: Francesco Laporta, Callum Hill, Richard Bland, Sebastian Heisele, Adrian Meronk, Jack Senior, Robin Roussel, Antoine Rozner, Matthew Jordan, Ricardo Santos, Cormac Sharvin, Oliver Farr, Darius Van Driel, Connor Syme y Sebastián García Rodríguez.

Consulta aquí los resultados finales