Simon Yates ha protagonizado hoy una de esas páginas que quedan impresas para siempre en la historia del ciclismo. El veterano inglés ha dado la campanada en la penúltima etapa del Giro de Italia. La número 20. Ha firmado una actuación portentosa en el Colle delle Finistre, rematando la jugada con la ayuda de su compañero de equipo Wout Van Aert en la mítica estación de esquí de Sestriere, en la región italiana del Piamonte. Empezó el día a 1:21 del líder, el mexicano Isaac del Toro, y se acostará esta noche con 4:02 de diferencia. Un golpe de mano letal. Mañana será coronado por primera vez campeón del Giro de Italia. La Maglia Rossa tiene dueño.
La etapa ha sido impresionante, pero tiene un trasfondo aún más épico que lo conecta directamente con lo que está viviendo Víctor Pastor este sábado en el Challenge de Cádiz. Resulta que hace exactamente siete años, fue precisamente Simon Yates quien lideraba destacado el Giro de Italia y perdía la carrera curiosamente en esta misma etapa con final en Sestriere y paso por el Finistre, ese maravilloso gigante de asfalto, arena y grava. El ciclismo, el Giro, el deporte le ha dado una segunda oportunidad y la ha cogido del cuello.
El deporte, no crean todo lo que leen, no siempre concede una segunda oportunidad. Hay que ser muy trabajador, muy perseverante y tener, cómo no, esa pequeña y necesaria dosis de buena fortuna. Pues bien, Pastor se encuentra hoy en una situación muy parecida a la de Simon Yates. Hace tres años, en 2021, salió como líder en solitario del Challenge de España a jugar la última jornada. Partió con un golpe de ventaja sobre Jens Dantorp y acabó perdiendo por tres. Aquel Challenge de España, y aquí está la gran clave, se jugó en el Iberostar Real Novo Sancti Petri, mismo escenario del Challenge de Cádiz esta semana.
Pastor se ha fabricado una ventaja aún mejor que en 2021. Tiene dos de margen respecto a tres jugadores: Rocco Repetto, Hugo Towsend y Oihan Guillamondeguy. Tiene una nueva oportunidad de ganar y conseguir su primera victoria en el HotelPlanner Tour, circuito donde ya ha cosechado dos segundos puestos y un tercero. Tiene 30 años, sólo dos menos que Adam Yates. El triunfo sería un premio a la perseverancia. Está en su quinto año en el Challenge, el cuarto completo, y ha tenido buenos resultados, pero no ha conseguido meterse nunca en la Final de la Road to Mallorca. Nunca ha tirado la toalla.
Seguro que también podrá aprender de lo que pasó aquel domingo en Sancti Petri. Experiencia tiene para aburrir. Y preparación. También podrá aprender de lo que pasó después, cuando falló 13 cortes seguidos tras acabar segundo en aquel Challenge de España. Simon Yates ha demostrado hoy que las espinas también se pueden sacar. Sin duda, una buena inspiración para este cordobés de espíritu tranquilo y residente en Málaga.



